¿El nudo gordiano de los servicios sociales?

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En distintos encuentros, eventos y trabajos, estos pasados días, se ha planteado de diferentes maneras dónde puede estar (si existe) el nudo gordiano de nuestros servicios sociales y (cabe decir) si hay razones para, diferenciando dos bienes (subsistencia material e interacción social), proponer que los servicios sociales intenten seguir girando para dejar de ocuparse (cuando lo hacen) de la subsistencia (ingresos para hacer frente a gastos como los de comprar comida o ropa o para pagar el alojamiento o suministros) y concentrarse más bien en la interacción (autonomía funcional e inclusión relacional en la vida diaria y convivencia cotidiana) y hacerlo de forma cada vez más universal.

Los servicios sociales, como cualquier otra organización o actividad, tienen una clientela. Tienen unas personas que acuden a ellos, que son destinatarias de su intervención, de las que se ocupan. Una clientela actual o potencial, pero más o menos definida. Y hoy en día, especialmente en la atención primaria (que contiene su puerta de entrada por defecto), seguramente, está más orientada a la subsistencia que a la interacción. Dicho de otra manera, en el perfil de personas que forman parte de la clientela actual o potencial de los servicios sociales de proximidad es muy probable que esté el ingrediente de la carencia de medios económicos para la subsistencia material.

Es cierto que, posiblemente, la mayoría de las personas a las que atienden o pueden llegar a atender los servicios sociales desde su posicionamiento actual presentan limitaciones o problemas en relación con lo que llamamos interacción (necesidad de cuidados, dificultades en el ejercicio de las responsabilidades familiares, limitaciones para la autodeterminación, problemas de convivencia u otros similares) pero da la impresión de que, para que las personas que tienen esas necesidades de apoyo lleguen a los servicios sociales (a su puerta, vale decir), tienen que tener un cóctel con el ingrediente de la carencia económica.

¿Y qué les ofrecen a estas personas nuestros servicios sociales de proximidad? Pues básicamente un kit de prestaciones mayormente económicas, ayuda en trámites, orientación en interlocución con agentes y cierto seguimiento. Ese es, al parecer, el producto estrella: el kit. Y los y las profesionales de referencia son personas que destacan por un conocimiento de las personas usuarias habituales y sus perfiles y del complejo entramado de prestaciones, recursos, procedimientos y agentes que permitirán a cada persona obtener su kit. Hemos de reconocer que, en esa relación entre profesionales de referencia y clientela, la ayuda personal, la relación clínica o el acompañamiento social ocupan un lugar modesto. Y que el enfoque comunitario y preventivo es muy difícil de incorporar al proceso de atención.

Este modelo de servicios sociales se ve cada día más tensionado en un contexto social como el que vivimos. Seguramente, nuestro kit estrella no es un producto con futuro: quizá mezclar dinero para la subsistencia y apoyos para la interacción es una idea cada día peor. En algunos lugares se están haciendo algunas pruebas de separación de circuitos en función de la distinción subsistencia-interacción, que no debe ser confundida con la distinción trabajo administrativo-trabajo técnico. La razón puede ser que no parece posible desarrollar a fondo el trabajo con enfoque preventivo, universalista y comunitario que se reclama insistentemente desde la atención especializada de servicios sociales si no se acota el objeto a algo parecido a la interacción y si no se aborda desde otro ámbito la cuestión de los ingresos para la subsistencia material.

Ahora bien, se ha de advertir que estamos hablando seguramente de un giro que supone una verdadera reconversión de los servicios sociales en términos de modelo de intervención, integración vertical, posicionamiento ante la población y ecosistema de conocimiento. (Y que exige, desde luego, organizar por otro lado la garantía  de ingresos para la subsistencia material, sin dejar a nadie atrás). ¿Hay una coalición de agentes a favor? ¿Estamos a tiempo? ¿Sí se puede? ¿Dónde se está pudiendo?

(En las últimas dos semanas en encuentros, eventos o trabajos de o con: Agintzari, Ayuntamiento de Barcelona, Ayuntamiento de Madrid, Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Cáritas Española, CES vasco, Comisión Europea, Digizen Interactive, Diputación Foral de Bizkaia, Diputación Foral de Gipuzkoa, EAPN, Emaús Galicia, Eusko Ikaskuntza, Gobierno de Cantabria, Gobierno de España, Gobierno Vasco, Hartu Emanak, OCDE, PNV y Sumar. En la ilustración “Alejandro cortando el nudo gordiano”, de Jean-Simon Berthélemy).

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