Los resultados electorales de Madrid y nuestro pensamiento sobre políticas sociales

urna

Posiblemente quienes trabajamos en el ámbito de las políticas sociales tendemos a sobreestimar la importancia de nuestras prestaciones y servicios públicos de bienestar en la satisfacción con su vida que tienen las personas y en su percepción del contrato social en el que están inmersas, en función de la cual toman decisiones y, entre otras, la de su voto en las elecciones políticas.

Quizá nos juega una mala pasada nuestra edad y nuestra posición en el entramado laboral y residencial y damos una excesiva importancia a la seguridad frente a determinados riesgos que ofrecen los poderes públicos. Y no reparamos en determinada gente de otras edades, en personas que viven y trabajan en otros sitios y para quienes esas seguridades no son más que una quimera lejana.

Acaso, por nuestra trayectoria académica, profesión y empleo, dedicamos bastante tiempo al procesamiento de información escrita, científica y técnica, al raciocinio y la deliberación crítica, menospreciando, quizá, determinados saberes, prácticas, hábitos, pertenencias, malestares, aficiones, vínculos, valores, deseos, ilusiones, temores y emociones que consideramos, posiblemente, demasiado básicas o primarias y, quizá, inapropiadas o injustas.

Seguramente sentimos un gran apego por logros en los que hemos participado y no somos suficientemente conscientes de sus deficiencias y deterioros, de sus desajustes tras ciertos cambios sociales. De sus sesgos de género, de edad, de clase, territoriales. De la rigidez burocrática e impersonalidad digital con que se producen en ocasiones. De su frecuente paternalismo, autoritarismo, clientelismo o moralismo.

Igual sucede que creemos mantener planteamientos alternativos mientras se nos percibe como parte del sistema establecido. Que estamos más del lado del conformismo que de la innovación. Que la vivencia de la pandemia y la perspectiva del colapso cuestionan la intangibilidad de lo logrado y construido hasta el momento que suponemos. Que nos interesa mirar para otro lado para no ver que nuestro modo de vida no es universalizable ni sostenible, seguramente. Que no está claro a quién agrupa la primera persona del plural en nombre de la que hablamos.

Quizá por eso nos descolocan especialmente el discurso, el talante, los anclajes y los intereses que han articulado una amplia mayoría en las recientes elecciones de la Comunidad de Madrid.


  1. Ciertamente, así debe ser. Además, creo, que todos y todas estamos inmersos en eso que se está llamando “fatiga pandémica”, que busca y encuentra responsabilidades en ámbitos inmediatos y muy cortoplacistas. Salir, respirar, divertirse con otras personas, disfrutar, dejar la aflicción… ganan y se expresan -¡era el momento!- mediante un voto/deseo.
    No debería desorientarnos. Empezamos a tener claras nuestra rémoras y comenzamos -gracias a ti y a mucha otra gente- a atisbar caminos para explorar nuevas formas de impulsar la autonomía/autodeterminación vitales, y de evitar/paliar sufrimiento. ¡Gracias!

  2. Cuanta razón
    Lo cierto es q mientras unos toman decisiones por el camino de una ruta central, pensada leída y contrastada; otros basan sus decisiones en la ruta periférica, q solo ve un envoltorio , q se deja llevar por las luces de colores, por la forma y no el fondo
    Seguramente unos piensan en el bien común, el bienestar eudaimonico, y otros piensan en el suyo propio, bienestar hedonico, mi placer.
    Nos queda trabajo educativo q hacer

Utzi erantzuna

Zure helbide elektronikoa ez da argitaratuko. Beharrezko eremuak * markatuta daude

CAPTCHA image
*

Ondorengo XHTML etiketa eta atributuak erabil ditzakezu: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

WP-SpamFree by Pole Position Marketing