Nuestros servicios sociales tras un año de pandemia

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La pandemia de la covid y las medidas tomadas frente a ella están suponiendo una enorme prueba de esfuerzo para muchos de los sistemas o dispositivos de nuestras sociedades y cabe suponer que dichos mecanismos o artefactos sociales se están viendo afectados y lo están haciendo, en buena medida, en función de su naturaleza o estructura previas.

Por ejemplo, los sistemas públicos de salud, posiblemente, están recibiendo todavía un mayor caudal de apoyo en cuanto a su universalidad (porque “no te puedes permitir pagar cuarenta días de UCI de tu bolsillo”) y han hecho realidad, como nunca, el lema “salud en todas las políticas”, en la medida en que ha habido y hay buenas razones para que otros subsistemas o ramas (como el transporte, la hostelería o la cultura, por citar tres) subordinen su actividad a la finalidad del sistema sanitario, al menos temporalmente. A la vez, seguramente, se ha acentuado la dependencia de la sanidad pública respecto de las mercantiles farmacéuticas para lo relacionado con la investigación, desarrollo e innovación en salud (de cuya importancia no podemos dudar).

Por poner otro ejemplo, en los sistemas de telecomunicaciones , posiblemente, se han reforzado aún más el poder de las grandes corporaciones privadas multinacionales, la digitalización de los procesos y el modelo de negocio apoyado en la comercialización de los datos que de forma voluntaria o involuntaria entregamos como usuarias, en la escalabilidad de las actividades productivas y en la integración vertical y horizontal para alcanzar una posición dominante en el sector correspondiente.

Los servicios sociales, por su parte, parecen haber visto acrecentado su funcionamiento e identidad como última red de asistencia o protección sin contenido específico, a la que sólo cabe acudir cuando todos los demás resortes o soportes han fallado. Una red a la que, literalmente, se puede recurrir casi para cualquier cosa (alimentos, dinero para pagar la luz, fármacos, cuidados, alojamiento, relaciones, servicio doméstico, ropa, orientación laboral y así sucesivamente) pero sólo si demuestras que no tienes otra forma de obtenerla. Diríamos que se ha reforzado su condición de servicios residuales para emergencias no cubiertas (a veces emergencias cronificadas, vale decir).

Por eso, quizá, es cada vez más difícil identificar el pretendido valor añadido técnico o contenido prestacional específico y propio de los servicios sociales, en detrimento de unas cada vez más omnipresentes, inadecuadas e ineficientes funciones administrativas o de gestión. Obviamente, en ese océano de gestión residual y en esa mezcla de actividades hay islas en las que cabe identificar cuidados, apoyos e intervenciones de mayor valor añadido que podrían, hipotéticamente, universalizarse, articularse y llenar de contenido un sistema o rama con un cometido diferenciado, pero se diría que esas islas son más pequeñas y están más aisladas que hace un año: ha subido el nivel del mar de la gestión generalista de la emergencia aguda o cronificada, de una emergencia, muchas veces, generada estructural y deliberadamente.

Se debe reconocer el esfuerzo, el sacrificio y, en ocasiones, el heroísmo de tantas trabajadoras y trabajadores de los servicios sociales, desde las oficinas de proximidad y la atención domiciliaria hasta los diferentes tipos de centros residenciales. Trabajadoras y trabajadores que han hecho realidad la máxima de poner en el centro la vida (directamente, la supervivencia) de las ciudadanas y ciudadanos. Es más, en muchas ocasiones, el personal de los servicios sociales ha sido capaz de, además de garantizar eficazmente la supervivencia de las personas usuarias, atender con cuidado a sus situaciones y necesidades emocionales y relacionales, promoviendo su autonomía y autodeterminación.

En términos generales y estructurales, sin embargo, hemos de reconocer que los servicios sociales, en la comunidad y en las residencias, están más lejos que hace un año de poder ser reconocidos, reclamados o estructurados como esa rama de servicios profesionales, técnicos, asistenciales, personalizados, humanizadores, comunitarios, preventivos y universales que en teoría decimos que deben ser. El asistencialismo (dedicarse a hacer peor que otros lo que otros debieran hacer) ha ganado terreno.

Recordando la fábula de la rana y el escorpión es como si, habiéndose preguntado a nuestros servicios sociales por qué se han comportado de manera asistencialista en la pandemia, éstos respondieran: lo siento, está en mi naturaleza.


  1. Hola, Fernando, estoy de acuerdo con todo lo que planteas. Únicamente creo, honestamente, que no se trata de que “el sector” se esté haciendo de alguna manera el harakiri. He estado fuera de los servicios sociales de atención primaria tres años y ha mi vuelta he comprobado horrorizada como la burocracia se ha duplicado. El decreto de mejora del IMV es una prueba de la horrible deriva que ha tomado todo esto. Yo estoy escandalizada de las medidas que está tomando el gobierno para mejorar la prestación. No digo que muchas compañeras no se encuentren cómodas en este “hábitat natural”, pero yo observo que las administraciones viven aún más cómodas delegando en el sector lo que les complica la vida. Escribiré en el blog al hilo de tu entrada, que, como digo, me ha gustado mucho.

  2. Querido fernando.
    Tan certero como siempre.
    La pandemia a venido a reforzar el papel asistencialista y el carácter residual de los servicios sociales. La metáfora del mar y las islas me parece muy pertinente al respecto. Y a este paso corremos el riesgo de que en poco tiempo las pocas islas que aún quedan por encima del nivel de ese mar, terminen sumergidas en el mismo.
    Como señala Belén en su comentario, es paradójico que la burocracia y el control de condicionalidades injustificadas haya crecido, cuando en el confinamiento se mostró que mucha de tal burocracia era perfectamente prescindible (tal como Nacho Santas explica en su último artículo en Documentación Social).
    Besos

  3. Siempre he defendido un cambio de paradigma del sistema de servicios sociales hacia un modelo comunitario ..esta pandemia:nos ha dado la oportunidad de ponerlo en valor. Como trabajadora social de ssb como puerta:se entrada al sistema:de acción de servicios sociales..tiene la dificultad añadida de tener el deber de saber y atender como de un cajón de sastre ..donde hacer trajes a medida para cada persona resulta sumamente complicado. Más viendo el aumento de demanda y nuevo perfil de usuarios …creo en la labor de todos los sistemas de protección por supuesto el sanitario más que nunca en una pandemia a nivel mundial pero todos los sistemas somos primarios y necesarios…creo que la critica debe ser también en defensa de un sistema ya de por sí sobrecargado que esta haciendo frente a esta situación no sin grandes esfuerzos de asumir los retos presentes y futuros . Fdo un travajadora social de base vocacional e inconformista.

  4. Siempre he defendido un cambio de paradigma del sistema de servicios sociales hacia un modelo comunitario ..esta pandemia:nos ha dado la oportunidad de ponerlo en valor. Como trabajadora social de ssb como puerta:se entrada al sistema:de acción de servicios sociales..tiene la dificultad añadida de tener el deber de saber y atender como de un cajón de sastre ..donde hacer trajes a medida para cada persona resulta sumamente complicado. Más viendo el aumento de demanda y nuevo perfil de usuarios …creo en la labor de todos los sistemas de protección por supuesto el sanitario más que nunca en una pandemia a nivel mundial pero todos los sistemas somos primarios y necesarios…creo que la critica debe ser también en defensa de un sistema ya de por sí sobrecargado que esta haciendo frente a esta situación no sin grandes esfuerzos de asumir los retos presentes y futuros . Fdo un travajadora social de base vocacional e inconformista.

  5. Querido Fernando .Siempre he defendido un cambio de paradigma del sistema de servicios sociales hacia un modelo comunitario ..esta pandemia:nos ha dado la oportunidad de ponerlo en valor. Como trabajadora social de ssb como puerta:se entrada al sistema:de acción de servicios sociales..tiene la dificultad añadida de tener el deber de saber y atender como de un cajón de sastre ..donde hacer trajes a medida para cada persona resulta sumamente complicado. Más viendo el aumento de demanda y nuevo perfil de usuarios …creo en la labor de todos los sistemas de protección por supuesto el sanitario más que nunca en una pandemia a nivel mundial pero todos los sistemas somos primarios y necesarios…creo que la critica debe ser también en defensa de un sistema ya de por sí sobrecargado que esta haciendo frente a esta situación no sin grandes esfuerzos de asumir los retos presentes y futuros desde ssb hemos ofrecido apoyo y soporte al ámbito sanitario en altas apoyos de riesgo desprotecion y exclusii social.. Fdo un travajadora social de base vocacional e inconformista.

  6. Querido Fernando .Siempre he defendido un cambio de paradigma del sistema de servicios sociales hacia un modelo comunitario ..esta pandemia:nos ha dado la oportunidad de ponerlo en valor. Como trabajadora social de ssb como puerta:se entrada al sistema:de acción de servicios sociales..tiene la dificultad añadida de tener el deber de saber y atender como de un cajón de sastre ..donde hacer trajes a medida para cada persona resulta sumamente complicado. Más viendo el aumento de demanda y nuevo perfil de usuarios …creo en la labor de todos los sistemas de protección por supuesto el sanitario más que nunca en una pandemia a nivel mundial pero todos los sistemas somos primarios y necesarios…creo que la critica constructiva debe ser también en defensa de un sistema de ssb esencial ya de por sí sobrecargado que esta haciendo frente a esta situación no sin grandes esfuerzos de asumir los retos presentes y futuros: desde ssb hemos ofrecido apoyo y soporte al ámbito sanitario en altas apoyos de riesgo desprotecion y exclusión social.. realmebte creo que hacenmmos más que una labor asistencial y que esta debe terminar desapareciendo de nuestras hojas de ruta. Fdo un tranajadora social de base vocacional e inconformista.

  7. Querido Fernando .Siempre he defendido un cambio de paradigma del sistema de servicios sociales hacia un modelo comunitario ..esta pandemia:nos ha dado la oportunidad de ponerlo en valor. Como trabajadora social de ssb como puerta:se entrada al sistema:de acción de servicios sociales..tiene la dificultad añadida de tener el deber de saber y atender como de un cajón de sastre ..donde hacer trajes a medida para cada persona resulta sumamente complicado. Más viendo el aumento de demanda y nuevo perfil de usuarios …creo en la labor de todos los sistemas de protección por supuesto el sanitario más que nunca en una pandemia a nivel mundial pero todos los sistemas somos primarios y necesarios…creo que la critica constructiva debe ser también en defensa de un sistema de ssb esencial ya de por sí sobrecargado que esta haciendo frente a esta situación no sin grandes esfuerzos de asumir los retos presentes y futuros: desde ssb hemos ofrecido apoyo y soporte al ámbito sanitario en altas apoyos de riesgo desprotecion y exclusión social.. realmebte creo que hacenmmos más que una labor asistencial y que esta debe terminar desapareciendo de nuestras hojas de ruta. Fdo un tranajadora social de base vocacional e inconformista.

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