Servicios sociales: todo a cien y, por supuesto, la luna

Luna

Hubo una época en la que, en nuestras ciudades, empezaron a surgir los comercios de “todo a cien”. Para las personas más jóvenes habrá que aclarar que se trataba de establecimientos en los que el precio de muchos de los productos era de cien pesetas (o sea, menos de un euro). Según la Wikipedia, en todo caso, es un tipo de tienda que ha existido y existe en muchos países y que se caracteriza por ofrecer una gran variedad de objetos baratos, normalmente de baja calidad: desde productos de limpieza a material de oficina, desde adornos decorativos hasta utensilios de cocina.

Cabe decir que el posicionamiento buscado por estas tiendas en nuestra mente es notablemente diferente al de la mayoría de los comercios de proximidad, que se apoyan en la calidad y, en todo caso, en la especialización, como forma de diferenciarse y distinguirse. La panadería, la librería, la frutería o la tienda de ropa intentan que, cada vez que sintamos una determinada necesidad, volvamos a nuestro establecimiento preferido en busca del producto específico capaz de darle respuesta.

Trasladando la reflexión del mundo de las tiendas de proximidad al mundo de los servicios, podríamos decir que los servicios sociales tienen, en algunos contextos, un posicionamiento tipo “todo a cien”: a los servicios sociales se va por una gran variedad de necesidades (económicas, de vivienda, de alimentación o domésticas, por ejemplo) pero la gente que busca y se puede permitir calidad, esas necesidades (económicas, de vivienda, de alimentación o domésticas) no las resuelve en el “todo a cien” de los servicios sociales.

“Todo a cien” por cierto, es el título de una canción de Fito y los Fitipaldis, cuyo estribillo dice:

Es poco lo que tengo (pero todo te lo doy, se añade en la versión de La Cabra Mecánica),

el oro de mi tiempo,

la flor de mis neuronas

y, por supuesto, la luna.

Estribillo que nos devuelve, quizá, a los servicios sociales, cuyas leyes se caracterizan, precisamente, porque, en cuanto a su objeto o finalidad ofrecen la luna. La luna del bienestar, la inclusión, la cohesión o la dignidad.

Pues bien, entre la luna que prometen las leyes y el “todo a cien” que perciben muchas personas, estamos los servicios sociales abriéndonos camino: haciendo frente muchas veces a expectativas desmesuradas o misiones imposibles; intentando identificar y visibilizar para qué somos (y para qué no somos) valiosos; tratando de construir procesos coherentes y carteras de actividades de alto valor añadido; y buscando el trabajo coordinado con otras ramas de servicios de modo que cada sector contribuya en lo que le corresponde a los itinerarios de las personas, de cualquier persona, de todas las personas.

(Más sobre servicios sociales con la etiqueta “servicios sociales” en el blog o en el apartado de documentación denominado “intervención y servicios sociales” de esta web. Las siguientes presentaciones de “Diseño de políticas sociales” serán en Vitoria-Gasteiz (11 de marzo a las 19:00 en Bibat) y en Valladolid (19 de marzo a las 18:30 en la Sala de Grados de la Facultad de Educación y Trabajo Social). Los contenidos de esta entrada se desarrollarán en la conferencia sobre “El valor de los servicios sociales” prevista para el 10 de marzo a las 18:30 horas en el Ayuntamiento de Vic.

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