Política local: del culto a la piedra al empoderamiento relacional

Arroces del Mundo

La ciencia política utiliza el concepto de dependencia de la senda, legado de la política o inercia institucional (path dependency) para referirse a la dificultad de modificar las trayectorias preexistentes en las políticas públicas, debida a la rigidez de sus normas e instituciones, a la resistencia de las coaliciones de agentes que se sienten beneficiarios de las políticas existentes o a la fortaleza de los marcos de referencia y sentido que las encuadran.

Posiblemente un caso claro de esta inercia institucional sea el que se observa en muchas de nuestras administraciones locales en relación con la prioridad hegemónica que, frecuentemente, se concede a su función de dotar a la población de infraestructuras físicas para la vida económica y social. Nuestros ayuntamientos se perciben y organizan en buena medida por y para dicha función y ello se advierte si analizamos su estructuración, su normativa, sus discursos o sus relaciones con el entorno.

Ese modelo de política municipal, de culto a la piedra, sin embargo, es crecientemente disfuncional en la medida en que se le escapan cada vez más fenómenos y dimensiones de la complejidad, el cambio, las necesidades y las demandas sociales. No cabe duda de que las infraestructuras materiales deben ser contempladas en la ecuación, pero subordinadas a un proyecto para la sostenibilidad de la vida en el que otras variables o factores tienen creciente relevancia.

Frente a un modelo de desarrollo, gestión y política local mercantilista, patricarcal y, en definitiva, insostenible, emergen, con notables experiencias de éxito, propuestas de corte relacional y comunitario apoyadas en la participación y el empoderamiento ciudadano y cobran protagonismo y centralidad en la política municipal las áreas sectoriales y transversales responsables de las políticas sociales.

Desde ese punto de vista las instituciones locales y las personas con responsabilidad política exitosas serían aquellas capaces de coliderar y acompañar procesos de desarrollo comunitario, local y territorial inclusivos y complejos, en los que las infraestructuras sólo cobran sentido en la medida en que contribuyen a que todas las personas, en igualdad y diversidad, se hagan dueñas del espacio y el tiempo de sus vidas, construyendo esa trama de relaciones satisfactorias –sociales, económicas y políticas– que configuran la ciudad.


  1. Las personas tenemos por inercia natural a lo visible, a lo que podemos coger con la mano.
    El principito critica ese afán por medir, pesar, cuantificar cuando se aplica a lo humano, advierte de esa costumbre adulta de interesarse solo “por las cifras”, por el cuánto, más que por el cuál o el cómo, por la relación.
    Las residencias siempre me han parecido gritos de piedra y cemento que claman indiferencia.
    Gracias Fernando por recordarnos que lo importante es invisible a los ojos.

  2. Hola Fernando, no puedo estar mas de acuerdo contigo, soy de Huelva y en mi tiempo libre participo en la Asociacion de vecinos/as de mi barrio.LLevamos años peleando con el ayuntamiento sobre cuestiones relativas a la mejora del barrio a nivel de infraestructuras pero relacionadas y vinculadas a la calidad de vida. Ni que decir tiene que ni caso, ellos son omnipresentes y lo saben todo, con lo cual, se llevan a cabo obras sin sentido y que luego son infrautilizadas por los/as vecinos/as. En el ámbito profesional ( trabajadora social), acompaño todos los dias a un grupo de usuarios/as de mi centro a la estación de autobus ( se desplazan de manera autonoma entre Huelva y Lepe), La estación es preciosa, muy de diseño, pero ,solo esta abierta si el bar de la misma funciona y su zona exterior esta totalmente abierta, con lo cual, nos encontramos a merced del frio y lluvia intensos en invierno y un calor espantoso en verano ( aqui en el sur, ya sabes llegamos a los 38 grados en un santiamen).Hay un conflicto entre el ayuntamiento de Lepe y la empresa de autobus, que no se ponen de acuerdo con respecto al uso del espacio cerrado, con lo cual, una obra que habra costado un dineral, está en situación de abandono y no se puede utilizar de manera adecuada. Puedes buscar imagenes de la misma para que la veas. Un saludo y gracias por la entrada, a veces, es necesario hacer este tipo de reflexiones para que los demás sepamos que no estamos “fuera de tiesto” como nos han dicho algunas veces en el Ayuntamiento de Huelva.

  3. Las personas tenemos por inercia natural a lo visible, a lo que podemos coger con la mano.
    El principito critica ese afán por medir, pesar, cuantificar cuando se aplica a lo humano, advierte de esa costumbre adulta de interesarse solo “por las cifras”, por el cuánto, más que por el cuál o el cómo, por la relación.
    Las residencias siempre me han parecido gritos de piedra y cemento que claman indiferencia.
    Gracias Fernando por recordarnos que lo importante es invisible a los ojos.

  4. Las personas tenemos por inercia natural a lo visible, a lo que podemos coger con la mano.
    El principito critica ese afán por medir, pesar, cuantificar cuando se aplica a lo humano, advierte de esa costumbre adulta de interesarse solo “por las cifras”, por el cuánto, más que por el cuál o el cómo, por la relación.
    Las residencias siempre me han parecido gritos de piedra y cemento que claman indiferencia.
    Gracias Fernando por recordarnos que lo importante es invisible a los ojos.

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