Investigación y conocimiento para la intervención social

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La principal clave para la producción y aplicación de conocimiento riguroso y relevante en un sector de actividad tiene que ver con el dinamismo potente y sinérgico de diferentes tipos de conocimiento, todos ellos necesarios. Nos referiríamos al menos a los siguientes:

  • El conocimiento filosófico, moral o ético, elaborado y consensuado –suficientemente– en una comunidad de referencia que construye y comparte unos principios y criterios.
  • El conocimiento conceptual y teórico que se produce, contrasta y perfecciona mediante la investigación científica (más o menos descriptiva, participativa, evaluativa, experimental o cuantitativa, por citar algunos adjetivos) que procesa y produce evidencia empírica.
  • La técnica o método, la tecnología o metodología (tangible o intangible), entendida como aplicación del conocimiento científico o como sistematización de la experiencia y que puede ser evaluada, a su vez, científicamente, al contrastarse en la práctica de su aplicación.
  • El saber hacer, el conocimiento experiencial y práctico que se perfila y verifica en la acción –con componentes, muchas veces de competencias blandas, intuición e inteligencia emocional– y sobre el que se reflexiona críticamente, convirtiéndose en saber experto.
  • Las soluciones creativas e innovadoras (tecnológicas y sociales) que nacen frecuentemente de la experiencia práctica iluminada o impulsada por propuestas teóricas o tecnológicas.

Es razonable que estos tipos de conocimiento estén encarnados o representados, en alguna medida, por diferentes agentes e instituciones con cierto grado de especialización. Sin embargo, lo que caracteriza los ámbitos sectoriales más exitosos parece ser el equilibrio o sinergia entre dichos agentes y tipos de conocimiento, el respeto y la tracción mutua entre ellos; el encuentro, colaboración, mezcla o hibridación entre las diferentes personas e instituciones en redes interactivas, con territorios, nodos o momentos presenciales y con dinámicas virtuales y extendidas en el tiempo y el espacio. Se trata de ecosistemas cognitivos en los que universidades y otras instituciones formativas, centros de investigación o documentación, think tanks, centros tecnológicos, empresas, consultoría, asociaciones, profesionales, ciudadanía y otros agentes interactúan intensa y sistemáticamente.

En dichos ecosistemas se da también un equilibrio entre el cultivo y fortalecimiento de cada una de las diferentes ciencias, disciplinas, profesiones o áreas de conocimiento y las dinámicas de multi, inter y transdisciplinariedad. A la hora de visualizar el encuentro e hibridación entre ciencias, disciplinas, profesiones y áreas de conocimiento, cabría hacerlo en un sentido horizontal y en un sentido vertical. En un sentido horizontal, entre disciplinas más vinculadas a las actividades operativas de cada sector (por ejemplo, la medicina, el trabajo social o la arquitectura). En un sentido vertical, entre disciplinas más vinculadas a cada nivel (micro, meso y macro) de responsabilidad (por ejemplo, dentro del ámbito educativo: la pedagogía, la organización escolar y la política educativa).

En la llamada sociedad del conocimiento, las tecnologías avanzadas de la información y de la comunicación están, posiblemente, introduciendo cambios crecientes y nuevas potencialidades en la dinámica de producción y gestión del conocimiento que, sin duda, se mercantiliza y privatiza pero, a la vez, ve cómo se abren posibilidades para dinámicas más abiertas y participativas. En ese contexto resultan fundamentales las políticas públicas y estrategias de país, capaces de construir y aprovechar ventajas competitivas, acertando tanto en las opciones de focalización sectorial como en la identificación y promoción de sinergias intersectoriales.

(Estos son algunos de los primeros párrafos de la ponencia para el Congreso de Servicios Sociales Básicos cuya presentación está prevista para el próximo jueves, 23 de octubre, en Barcelona.)


  1. Muy interesante el tema, Fernando, espero poder leer la ponencia completa en breve.
    Tan importante como las políticas públicas y estrategias del pais me parece la existencia de personas e instituciones visionarias y valientes en la sociedad civil, comprometidas con el pensamiento crítico en esta sociedad del conocimiento.
    las tecnologías avanzadas de la información y la comunicación, efectivamente, aportan grandes oportunidades para la construcción compartida de conocimiento, pero además del riesgo de mercantilización que señalas, tienen, en mi opinión, el de banalización del conocimiento, si nos instalamos en una especie de “razón perezosa” dirigida por la tecnología y no nos autoexigimos un pensar abierto y crítico.
    En este sentido, gracias por la tarea que estás haciendo, Fernando

  2. He conocido a Fernando en el Congrés de Serveis Socials de Catalunya y su intervención me ha parecido de enrome interés. Por ello quiero recibir informaciones desde esta página web. Actualmente trabajo como coordinador de los Servicios Sociales Básicos de Vilafranca del Penedès.

    Des de ja , molt agraït.

    Roberto Labandera

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