Qué conocimiento para qué intervención social

Humberto Maturana y Francisco Varela afirman que “no prestar atención a que todo conocer es un hacer, no ver la identidad entre acción y conocimiento, no ver que todo acto humano, al traer un mundo a la mano, en el lenguaje, tiene un carácter ético porque tiene lugar en el dominio social, es igual a no permitirse ver que las manzanas caen hacia abajo”. Así nos ayudan a ver la dimensión ética y política del conocimiento, al compromiso que supone saber o no saber. Y nos empujan a preguntarnos por el tipo de conocimiento que resultará fértil en la intervención social.

Cabe decir, por ejemplo, que será un conocimiento híbrido y mestizo, lo que se justifica, de modo particular, por el hecho de que la viabilidad exitosa de la intervención social en sus procesos de diseño, implementación, gestión y evaluación depende en buena medida de su capacidad de articular lógicas muy diversas que, frecuentemente, empujan en sentidos contrapuestos: autonomía y prescripción, eficiencia e impacto, derechos y diversidad, persona y comunidad… Seguramente esto ocurre en cualquier campo de actividad que se enfrente a la complejidad de lo humano y lo social.

Y este carácter híbrido y mestizo del conocimiento en intervención social (como en otros campos) tiene que ver también con disciplinas, con métodos, con teorías y con áreas de interés diversas y diferentes en su grado de amplitud o especialización. Necesitamos aportaciones del trabajo o la educación social, del derecho, de la sociología, de la pedagogía, de las ciencias de la salud, de la ciencia de la administración o de la gestión, de la economía, de la psicología, la historia, la filosofía, la geografía, la estadística, de la ciencia política… Daniel Innerarity se refiere a los: “aprendizajes de segundo orden” o “reflexivos”. Se trata de aquellas transformaciones que cuestionan los criterios, los paradigmas y los marcos. Y constata que “las mayores innovaciones se producen en espacios híbridos de reflexión y acción”.

Donald Schön afirma que “el dilema del rigor o la relevancia puede ser resuelto si podemos desarrollar una epistemología de la práctica que sitúe la resolución técnica del problema dentro del contexto más amplio de una indagación reflexiva, muestre cómo la reflexión desde la acción puede ser rigurosa por propio derecho, y vincule el arte de la práctica, en la  incertidumbre y el carácter único, con el arte de la investigación del científico”. La responsabilidad para con la ciudadanía nos debe llevar a fortalecer redes de conocimiento que, necesariamente, habrán de atravesar las paredes de las universidades, de las organizaciones, de las administraciones, de los institutos de investigación…

Evidence based interventions

Hemos de enfocarnos en mayor medida hacia una intervención social basada en la evidencia; defender social y políticamente el rechazo a políticas y programas que no demuestren su eficiencia e impacto; denunciar las versiones obsoletas y los sucedáneos asistencialistas de la intervención social; construir cada día nuestra capacidad como agentes de la intervención social comprometidos con la construcción y la gestión del conocimiento.

Pronto nuevos documentos al respecto en fantova.net

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

CAPTCHA image
*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

WP-SpamFree by Pole Position Marketing