Trabajando en las políticas públicas de bienestar: ¿una de zombis?

zombies[1]

En una sesión de trabajo en un Ayuntamiento del cinturón industrial de Barcelona, nos imaginábamos nuestro trabajo público por el bienestar comunitario como una serie de televisión, comentando que nos gusta imaginarla como una serie coral, donde somos actores y actrices secundarias, posiblemente de carácter y, deseablemente, de lujo, pero secundarias en relación con el protagonismo de la ciudadanía y la comunidad.

Siguiendo con la metáfora cinematográfica, sin embargo, nos aparecía el riesgo de convertirnos en zombis, en muertos vivientes (o de estar en un mundo irreal, como Matrix). Muchas de nosotras, muchos de nosotros, provenimos del mundo asociativo, de los movimientos sociales, de procesos emancipatorios. En un momento dado nos profesionalizamos como funcionarias y funcionarios enrollados, muy próximos a las personas, a la comunidad (de la que somos parte en muchas ocasiones) y a la ciudadanía como agentes comprometidos con procesos de diseño, implementación y seguimiento de políticas progresistas en el campo del bienestar (servicios sociales, cultura, salud, igualdad…).

Sin embargo podemos ser víctimas o cómplices de un proceso perverso de achique de espacios. Por una parte la comunidad, que padece los procesos de precarización y los recortes nos siente cada vez más lejanas y privilegiados. Por otro lado, las condiciones normativas, políticas y presupuestarias para el impulso de políticas e intervenciones progresistas empeoran o pueden empeorar. Y por otra parte, tanto personal como institucionalmente podemos ir perdiendo ilusión, flexibilidad, capacidad de innovación… En esas situaciones algunas personas pueden quemarse, enfermar, irse a casa, ser despedidas… Pero otras podríamos quedar como zombis, como muertos vivientes (o como habitantes de Matrix), como trabajadoras y trabajadores que, aparentemente, seguimos vivos y operantes pero que, en realidad, ya no hacemos aquello que se supone que tendríamos que hacer ni desencadenamos los efectos que tendríamos que desencadenar.

¿Será nuestra serie una de zombis? ¿Estaremos en realidad en Matrix? Creemos que no, creemos que sigue habiendo oportunidades en los cambios sociales que hay alrededor; que seguimos siendo y teniendo, como fuerza trabajadora de lo público, un valioso patrimonio de conocimientos, capacidades, contactos y valores; que no es verdad eso de que todas las políticas y políticos son iguales…

Miramos a la comunidad, en su diversidad y en su unidad, en su fragilidad y resiliencia, en su tendencia a la exclusión y en su capacidad de acogida, en su necesidad de acompañamiento y en su creatividad inagotable. Y allí seguimos encontrando claves para reinventar las políticas e intervenciones públicas, que no volverán a ser como en los viejos buenos tiempos pero que igual conseguimos que sean incluso mejores. Esperamos que esto no sea una utopía inalcanzable sino una utopía generadora de energías creativas y realistas.

Se puede descargar el documento completo de la sesión en Otros documentos/Desarrollo comunitario y sector voluntario de fantova.net.


  1. Caso de ser una peli y que esta lleve muertos en el reparto, yo creo que sería “Este muerto está muy vivo”. Preciosa página. Limpia y sencilla. Toda la atención al contenido con un continente elegante y sobrio. enhorabuena!!!

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