Exclusión social e inclusión social

Inclusión 3

Partimos de la constatación de que la mayoría de las personas consigue satisfacer la mayor parte de sus necesidades gracias a (mediante) su pertenencia a la sociedad (a estar “dentro” de la sociedad, a tomar parte en las transacciones entre sus miembros). Podemos equiparar la inclusión social con el ejercicio de una serie de derechos humanos o con el disfrute de una serie de “bienes” de primera necesidad (valiosos, en cierta medida, por sí mismos y, en cierta medida, porque son medio para poder disfrutar de otros). En la ilustración se propone una denominación para 16 bienes que suelen ser citados cuando se diseñan o evalúan políticas públicas en materia de inclusión social o exclusión social.

En la lista, por ejemplo, no aparecen bienes esenciales como el alimento, el vestido o la energía porque asumimos que se pueden comprar con cierta facilidad (y “libertad de gasto”) una vez se dispone del bien denominado “ingresos para la subsistencia”. Tampoco aparece, por ejemplo, la atmósfera (en) la que respiramos porque pertenece al orden de la naturaleza más que al de la sociedad. En todo caso, ésta no es una lista con pretensiones de exhaustividad absoluta o perfecta coherencia. Sólo aspira a ser una modesta excusa para el análisis y el debate.

Una política pública para la inclusión social (o contra la exclusión social) debería intentar garantizar que todas las personas dispusieran en cierta medida de cuantos más de estos bienes. Para ello, en algunos casos, los poderes públicos optan por producirlos y ponerlos a disposición de la población. En otros, por protegerlos (cuidarlos) y promoverlos (incentivarlos). En ocasiones, las autoridades dan dinero afectado utilizable para un determinado bien (por ejemplo, dinero para cuidados o dinero para acceso al conocimiento), lo cual es diferente a cuando dan “ingresos para la subsistencia” (no finalistas, según este esquema).

La imagen pretende mostrar la interactividad, la complejidad y la diversidad de los procesos de exclusión social e inclusión social y la continuidad entre unos y otros. La exclusión social no es vista aquí como un problema de unos supuestos “colectivos vulnerables” sino como un proceso reversible, determinado estructuralmente, en el que cualquier persona puede entrar. De igual modo, cualquier persona puede vivir y protagonizar procesos en virtud de los cuales llega a encontrarse, cada vez en mayor medida, en una situación de inclusión social.

(Con aportaciones de Yuni Salazar, Miguel Laparra, Marina Sánchez-Sierra, Raúl Flores, Mercè Darnell, Alfonso Gurpegui, Milagros Paniagua, Sara Buesa y Demetrio Casado).

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