Empleo con apoyo: miradas de futuro

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A la hora de mirar al futuro del empleo con apoyo puede resultar útil echar una ojeada al pasado y darnos cuenta de que la propia construcción del concepto de discapacidad (u otros similares o conexos) y la configuración de los colectivos de personas así etiquetadas están relacionadas con los procesos de laboralización, mercantilización, urbanización e individualización relacionados con (o enmarcados en) el tránsito a la sociedad industrial.

A partir de ahí, tanto el empleo con apoyo como los centros especiales de empleo, por ejemplo, surgen seguramente de una concepción que otorga gran centralidad al empleo de cara a la calidad de vida y la inclusión social de las personas. Obviamente, el empleo con apoyo es una alternativa preferible al empleo especial o segregado desde el punto de vista de los consensos de las comunidades de práctica y de conocimiento y de visión y de políticas en materia de discapacidad tal como se recoge, por ejemplo, en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Efectivamente, el artículo 27 de esta Convención prohíbe la discriminación por discapacidad en el mundo laboral y apuesta por el acceso efectivo a los programas generales de orientación y por los ajustes razonables que faciliten una buena experiencia laboral en el mercado de trabajo abierto.

Con todo, hemos de reconocer que las ingenierías para la inclusión del estilo del empleo con apoyo (las hay en otros ámbitos, como el ocio, la educación u otros) y, en general, el proyecto de la inclusión de las personas con discapacidad va teniendo resultados mucho más modestos de lo que pensábamos, al menos algunas personas, hace cuarenta años. Y además, por si fuera poco, hay una serie de cambios sociales que amenazan con dejarnos fuera de juego. Veamos.

Estamos en la sociedad del conocimiento. Un conocimiento que, por definición, busca y pretende tener validez universal. Por ejemplo, los avances de la arquitectura y el urbanismo en relación con el diseño para todas las personas y la accesibilidad universal de base tecnológica parecen hablarnos de un futuro inclusivo (aunque sabemos que muchas veces nos hemos visto en la tesitura de retroceder). A la vez, los procesos de exclusión social, como una hidra, se diversifican e intensifican (emergiendo nuevos movimientos sociales mientras las organizaciones de las discapacidades se van acomodando a la función de prestadoras de servicios con financiación pública). El empleo pierde centralidad social y capacidad inclusiva y el territorio físico y la capa digital toman protagonismo con nuevas amenazas y oportunidades para las comunidades humanas. Y ya parece que vamos viviendo una serie de fenómenos disruptivos (como calentamiento, pandemia, guerra, inflación, escasez, trumpismo) que pueden encadenarse y potenciarse entre sí.

En ese contexto, las organizaciones de las discapacidades se van a ver seguramente más comprometidas con el conjunto de la comunidad, más allá del colectivo de personas con discapacidad para el que nacieron. A la vez, la innovación tecnológica, metodológica, organizativa, política y social nos podrá llevar a generar nuevos formatos, alianzas, ubicaciones, procesos o dinámicas en claves posiblemente de más circularidad, intersectorialidad, diversidad, interseccionalidad y comunidad.

La Convención y la legislación, derechos y apoyos vinculados a las diversas formas de certificar el menoscabo funcional (llámese discapacidad, dependencia, incapacidad o de otro modo) son conquistas y palancas irrenunciables. Y, en ese marco, se debe  redoblar la apuesta por el empleo con apoyo. A la vez, quienes se dediquen al empleo con apoyo con personas con discapacidad habrán de involucrarse en estrategias y alianzas diversas para evitar ser víctimas del achique de espacios y el fuera de juego. Estrategias y alianzas que tendrán que moverse seguramente desde el foco en las personas con discapacidad hacia el alcance más universal, desde el ámbito sectorial del empleo a las dinámicas intersectoriales con otras ramas de actividad, desde la interlocución con la administración pública a una geometría variable en un ecosistema de agentes, desde el saber hacer hacia el conocimiento robusto y desde los centros de trabajo a la comunidad y el territorio.

(Notas para hoy, 20 de mayo de 2022, en el Palau Macaya de Barcelona, en el 25 aniversario de la Associació Catalana de Treball amb Suport.)

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