Cambio estructural, políticas públicas y acción social

Pobres

1. ¿Qué lectura hacemos de la sociedad en la que vivimos y de su transformación en curso? 2. ¿Qué políticas públicas serán adecuadas, entonces, en ese contexto y en este momento? 3. ¿Cuál será, teniendo en cuenta lo anterior y hasta dónde podamos perfilarlo, el modelo de acción social apropiado y preferible hoy y aquí?

1. La lectura que cabe hacer del momento que vive nuestra sociedad podría ser la de un tiempo de catástrofes radicalmente incalculables que pone especialmente de manifiesto nuestra vulnerabilidad y especialmente la vulnerabilidad mucho mayor de determinados segmentos y núcleos de población, importantes segmentos y núcleos de población que no tienen ante sí o en sus manos una hoja de ruta colectiva o contrato social creíble para su inclusión social sostenible. El modelo social del Estado de bienestar patriarcal e industrial ha socavado sus propias bases materiales y relacionales, desencadenando un proceso de individualización y desvinculación que genera tanto una crisis de cuidados cotidianos como una crisis de agencia política.

2. Las políticas públicas más reconocibles del Estado de bienestar y, específicamente, los llamados derechos sociales (que también podemos denominar derechos prestacionales) aparecen a la vez como indispensables (moral y políticamente) e insostenibles (económica y organizativamente). Ello nos introduce necesariamente en una agenda de reformas, innovaciones y transformaciones vertebradas seguramente por la digitalización de los procesos operativos, de gestión y de gobierno de las diferentes ramas de actividad y, necesariamente, por la revinculación, la proximidad y la circularidad en la vida cotidiana, siendo imprescindible ensayar nuevos arreglos entre los grandes tipos de agentes o subsistemas de la sociedad (instituciones y administraciones públicas, familias, comunidades, agentes del conocimiento, empresas, agentes sociales, organizaciones voluntarias, agentes políticos u otros).

3. La acción social será un ámbito de actividad en el que se encontrarán de forma peculiar y deseablemente sinérgica las administraciones públicas de proximidad y las organizaciones solidarias de base comunitaria. Si no quiere ser destruida o gravemente deformada por el cambio estructural al que se ha hecho referencia más arriba, debe devolver o entregar, cuanto antes, a las instituciones encargadas de la fiscalidad, las finanzas y los ingresos cualquier tipo de encargo que hubiera asumido en relación directa con la subsistencia material o suficiencia económica de las personas. Y, simultáneamente, debe fortalecer proactivamente su conocimiento y posicionamiento como generadora y sostenedora de cuidados personales, ayuda mutua, convivencia vecinal, relaciones comunitarias y territorios amigables.

(Sobre estas cuestiones conversaremos esta semana en la Escuela de Primavera de Cáritas Española. En la foto, un representante de la Comunidad de Madrid en una reciente comparecencia en la que afirmó no ver por dónde estarán las personas pobres de las que habla un estudio de la Fundación FOESSA presentado la semana pasada.)

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