Construir agencia política en la intervención social contra la exclusión

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El último informe (o conjunto de informes) FOESSA acerca de la evolución reciente de la cohesión social en nuestro país arroja claramente la conclusión de que el test de estrés que vienen representando para nuestra sociedad estos tiempos pandémicos está resultando significativamente más oneroso para aquellas personas y grupos que ya venían encontrándose anteriormente en situaciones sociales de precariedad, segregación o exclusión y que nuestro sistema de bienestar ha vuelto a mostrar su manifiestamente mejorable justicia distributiva y su archiconocido efecto Mateo (a quien tiene se le dará y a quien no tiene se le quitará).

Es más, se diría que nuestros mecanismos de protección social, ante una situación tan disruptiva e inesperada, han mostrado, al menos en algunos de sus dispositivos o estructuras, una notable y preocupante falta de flexibilidad, resiliencia y adaptabilidad, que ha perjudicado especialmente a los individuos y segmentos sociales que presentaban una mayor vulnerabilidad social. El mencionado estudio examina con detenimiento el funcionamiento de nuestras políticas sociales en estos años e identifica con claridad en qué medida son precisamente los programas y servicios que en mayor medida atienden a estas personas y perfiles los que se han mostrado más rígidos, débiles e insuficientes. Seguramente algo tendrá que ver en ello la voz, organización e influencia de cada colectivo destinatario o grupo de interés.

En ese contexto, quienes nos dedicamos, en mayor o menor medida, a la intervención social, intentando contribuir a la prevención y superación de situaciones de exclusión social en nuestras comunidades, corremos el riesgo de no soportar la tensión y llegar a ser más parte del problema que parte de la solución, es decir, de convertirnos en engranajes funcionales dentro del sistema social excluyente en lugar de promover, impulsar o desencadenar procesos de inclusión social. Los procesos de precarización, segregación y exclusión social demuestran su capacidad de metamorfosearse, de cambiar su rostro, de atacar por donde menos se espera. La exclusión social, como una hidra, parece hacerse más compleja y ramificarse en exclusión económica, laboral, administrativa, habitacional, digital, relacional y así sucesivamente. Y las y los profesionales de la intervención social, en medio de esa complejidad y estrés, muchas veces, nos agarramos a la aparente seguridad de las respuestas conocidas, simples o regladas. Respuestas que son crecientemente ineficientes y que incluso resultan en ocasiones contraproducentes.

Apoyándonos siempre en el conocimiento situado, coproducido y actualizado (como el que construye y ayuda a construir FOESSA), hemos de redoblar la apuesta por las políticas sociales universales e inclusivas con enfoque de derechos. Y, seguramente, la prueba del nueve para la evaluación de nuestra intervención social tenga que ver con su capacidad para contribuir a la libre decisión, al ejercicio de la autonomía, a la capacidad de agencia de todas las personas (en diversidad y en comunidad); con su potencia para la construcción de sujetos colectivos y redes y alianzas que generen e incorporen dinámicas, discursos, estrategias y herramientas útiles para la transformación social; y, en definitiva, con el empoderamiento, a pequeña y gran escala, de las personas excluidas.

(Ilustración: FOESSA)


  1. Buenas tardes. Comparto una pregunta que creo que coincide con una de las reflexiones que hace: ¿No nos estaremos convirtiendo en “gestores de la pobreza” y la exclusión en vez de agentes de cambio que contribuyan de manera activa y preventiva para evitarla? A pesar de nuestras mejores intenciones. Participo en la Plataforma del Polígono sur de Sevilla, a su vez participamos en la Asociación Andaluza de Barrios Ignorados. En la web respondemos a la pregunta: ¿Por que nuestros barrios no avanzan después de tantos años de inversiones con tantos programas, proyectos, actuaciones…? Hay un problema “estructural” que no se quiere abordar y que se agrava en coyunturas de crisis. Se siguen repitiendo esquemas que generan “dependencia” y no derechos ciudadanos. http://barriosignorados.org/index.php/nuestros-barrios/75-por-que-nuestros-barrios-no-avanzan

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