La definición de los bienes abstractos que son objeto de las diferentes políticas públicas

ferrajoli

En el campo del estudio y diseño de las políticas públicas se acostumbra a identificar bienes abstractos como objeto (o finalidad) de diferentes áreas en las que se estructura la Administración, hasta el punto de que, frecuentemente, es el nombre de ese bien abstracto el que se utiliza para denominar dichas políticas: justicia, seguridad, salud, movilidad, igualdad, bienestar y así sucesivamente. (Otras veces, por cierto, las denominaciones parecen hacer referencia, más que a los fines, a los medios: vivienda, educación o transporte, por ejemplo).

¿En qué sentido dichos bienes (efectos valiosos), entendidos, al menos en cierta medida o manera, como bienes públicos, son objeto de la Administración y las políticas públicas? Por su carácter abstracto y complejo, quizá no tanto en el sentido de que los poderes públicos producen o proporcionan esos bienes como en el sentido de que los protegen y los promueven. En todo caso, si el disfrute de dichos bienes se entiende (o se quiere configurar) como un derecho (o, al menos, como resultado de la política) tutelado por el Estado, resulta muy necesario especificar, operativizar o concretar en qué sentido preciso y con qué alcance se garantiza el acceso a cada uno de esos bienes.

Desde el punto de vista organizativo, resulta particularmente importante la definición y delimitación de cada uno de los bienes, es decir, la identificación del contenido de respuestas (técnicas, vale decir) a necesidades que se incluye dentro del perímetro (o radio de acción) de cada una de esas áreas de la Administración. No hay otra manera para poder asumir y ejercer responsabilidades y para rendir cuentas al respecto. Aunque la frontera entre un área y otra (entre un bien y otro) es convencional y aunque son grandes las sinergias entre unos y otros bienes (todos son medio para todos, en cierto modo y hasta cierto punto), el adecuado funcionamiento de las políticas públicas exige un esfuerzo de claridad en esa labor de definición y delimitación.

Cabría hablar, por cierto (y por último) de que puede llegarse a una elasticidad inadecuada y, a veces, interesada en dicha definición y delimitación, en los casos en los que el bien se interpreta expansivamente para lograr legitimación y recursos y restrictivamente para escurrir el bulto ante responsabilidades. La cuestión de las lindes no suele ser pacífica e incruenta pero hay que intentar llegar a ententes cordiales (consensos estables) buscando la coherencia lógica y la relación eficiente entre fines y medios al interior de cada área (y entre ellas), evitando tanto zonas desatendidas como disputadas y buscando siempre superar las definiciones y delimitaciones ambiguas y confusas.

(En la fotografía, el jurista italiano Luigi Ferrajoli, quien, desde la Filosofía del Derecho, ha realizado aportaciones fundamentales para el estudio, comprensión y desarrollo de la tutela y garantía de bienes abstractos por parte del Estado.)

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

CAPTCHA image
*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

WP-SpamFree by Pole Position Marketing