Fraternidad republicana y democracia del cuidado

vidas 2

Antoni Domènech nos ayuda a identificar lo que tiene la fraternidad de propuesta de emancipación conjunta de personas dominadas en el seno de relaciones familiares (en un sentido amplio) de carácter patriarcal, personas con trabajos invisibilizados, precarizados y desvalorizados que, sin embargo, son esenciales para la sostenibilidad de la vida. Dirá este autor: “La ‘canalla’ (…) –pequeños artesanos pobres, trabajadores asalariados urbanos, aprendices, jornaleros, domésticos de todo tipo, criados, campesinos sujetos a varias servidumbres– quería elevarse de pleno derecho a la condición de una vida civil de libres e iguales (…). Que esa pretensión se sirviera de una metáfora conceptual del ámbito de la vida familiar es algo que no puede sorprender (…). Y ‘familia’ –del latín famuli: esclavos, siervos– seguía denotando, como en la Edad Media, no sólo el núcleo restringido de parentesco, sino el amplio y aún amplísimo, conjunto de individuos que, para vivir, dependían de un señor, entendido como pater familias (…) señor patriarcal” (Domènech, 2004: 13).

Posiblemente ha sido Pierpaolo Donati, pensador bastante alejado ideológicamente de Antoni Domènech, todo hay que decirlo, una de las personas que más ha explorado esa esfera fraternal o comunitaria que, en primera instancia podemos entender como familiar. Así, en palabras de Donati, hemos de “concebir la familia contemporánea como un sistema altamente complejo, diferenciado y de confines variables, en el que se realiza aquella experiencia vital específica que es fundamental para la estructuración del individuo humano como persona, esto es, como individuo-en-relación (ser relacional), en sus determinaciones de género y de pertenencia generacional» (Donati, 1999: XII). Dirá este autor: “Las oportunidades se crean en y por las redes sociales primarias y secundarias de la sociedad civil cuya moralidad no se basa en el intercambio de ganancias ni en las normas redistributivas, sino en criterios de reciprocidad (producción entre pares, coproducción, coordinación abierta, asociación…). La marginalidad de esta tercera moral está atestiguada por el hecho de que su valor rector (fraternité o solidaridad) no está institucionalizado en el sistema cultural (incluido el sistema legal) como, en cambio, lo están los otros dos valores rectores (liberté y égalité)” (Donati, 2017: 10).

No cabe duda de que los trabajos de cuidado han sido y siguen siendo impuestos, expropiados y ocultados en ese ámbito familiar o comunitario en el que, sin embargo, estaban y están llamados a ser practicados en clave de reciprocidad o solidaridad. Cristina Carrasco, al estudiar el “cuidado como bien relacional” (Carrasco, 2015: 52-54) apunta que “es curioso –o no, ya que la mirada masculina nunca se dirige al espacio doméstico– que el cuidado no se categorice habitualmente como bien relacional, teniendo en cuenta que precisamente ha sido el desarrollo de las relaciones mercantiles el que ha eliminado de las relaciones humanas lo que era y es la característica básica del cuidado: su dimensión relacional” (Carrasco, 2015: 53). La tarea será, entonces, politizar el cuidado, ponerlo a la luz, lograr que sea un bien público –y un derecho de ciudadanía– potenciando su carácter relacional.

Terminemos con unas palabras de Joan Claire Tronto, que nos vuelve a conectar con la emancipación de la que nos hablaba al principio Antoni Domènech: “El déficit de cuidados y el déficit democrático son dos caras de la misma moneda (…). Hay una manera de cambiar nuestro mundo. Requiere que volvamos a comprometernos con el cuidado de nosotras mismas y de las demás, aceptando y repensando nuestras responsabilidades de cuidado y proporcionando recursos suficientes para el cuidado. Si somos capaces de hacer esto, podremos mejorar los niveles de confianza, reducir los niveles de desigualdad y proporcionar libertad real para todas las personas” (Tronto, 2013: 181-182).

Bibliografía

CARRASCO, Cristina (2015): “El cuidado como bien relacional: hacia posibles indicadores” en Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, número 128, páginas 49-60.

DOMÈNECH, Antoni (2004): El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista. Barcelona, Crítica.

DONATI, Pierpaolo (1999): Manuale di sociologia della famiglia. Roma, Laterza.

DONATI, Pierpaolo (2017): “The good life as a sharing of relational goods” en Relational Social Work, volúmen 1, número 2, octubre, páginas 5-25.

TRONTO, Joan Claire (2013): Caring democracy. Markets, equality and justice. New York, New York University Press.

(Fragmentos adaptados de un capítulo publicado dentro del libro colectivo Vidas en transición. (Re)construir la ciudadanía social, que puede adquirirse físicamente en las mejores librerías de nuestros barrios y también aquí.)

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