Trabajo en red, coordinación intersectorial y atención integrada

Ancient Harmony

La creciente complejidad de las necesidades y situaciones a las que han de dar respuesta las políticas públicas y los diversos agentes interesados o implicados en ellas parece llamar, lógicamente, a perfeccionar la colaboración entre diferentes agentes o el funcionamiento conjunto de estructuras. Partiendo de la existencia de las políticas, estructuras, asuntos o ámbitos de actuación específicos o especializados y, especialmente, de los que denominamos sectoriales, se plantea un esquema de clasificación de iniciativas o propuestas de colaboración o conjunción, en las que, se propone:

  1. Hablar de trabajo en red, para las relaciones blandas de generación de sintonía, de conocimiento mutuo, de colaboración esporádica o intermitente.
  2. Utilizar, más bien, el término coordinación cuando la dinámica propia o autónoma de unos agentes o partes se sincroniza, acuerda o articula con la de otros.
  3. Hacer uso del término integración en la medida en (o para impulsar) que determinados procesos (series de actividades, cadenas de valor) multinivel o intersectoriales cobren importancia y estabilidad.

Por otra parte, podría diferenciarse cuando el marco de referencia de esa acción más o menos unificada o conjunta es:

  1. Ninguno en particular.
  2. Una política sectorial (es decir, referida a un sector de actividad, que opera dentro de su perímetro o que, en su caso, trabaja para que otros sectores contribuyan a su finalidad como, por ejemplo, salud en todas las políticas).
  3. Una política transversal, como la de infancia, o instrumental, como la de gestión del conocimiento (entendida como una política específica que atraviesa a las políticas sectoriales con cierta autoridad parcial sobre aspectos de ellas).
  4. Una política integral (entendida como una política general que incluye a las políticas sectoriales, con suficiente autoridad global sobre ellas).

La dinámica de especificación o especialización permite repartir la actividad entre sectores de actividad, unidades organizativas o, finalmente, personas (más) capaces de hacerse cargo de cada parte (intra e intersectorialmente). La dinámica de integración (unificación entre esas partes en procesos continuos) busca en última instancia que la persona usuaria o la comunidad destinataria, en su itinerario de atención, no note cuándo pasa de un sector a otro, de una estructura a otra. La tecnología, entendida como la manera estandarizada y basada en el conocimiento (científico u otros) de realizar las actividades operativas propias de cada eslabón de las cadenas de valor es un factor determinante en los procesos de especialización o integración.

En definitiva, cabría entender que se va avanzando en algunos consensos acerca de los modelos de integración intra e intersectorial en y entre las grandes políticas y estructuras verticales (como la sanitaria, la de servicios sociales, la de movilidad o la de vivienda), según los cuales todas estas políticas estarían llamadas a la integración interna y con el resto, con orientación comunitaria y territorial, sin subordinación de ninguna política sectorial a otra, sin deconstrucción de ninguna de ellas, sin creación (salvo excepciones limitadas) de estructuras intermedias o intermediarias y apoyándose, en buena medida, en la digitalización de los procesos operativos, de gestión y de gobierno.

El riesgo creciente de saturación, confusión y disfunción entre diferentes intervenciones y políticas nos ha de llevar, posiblemente, a potenciar el trabajo en red y la coordinación intersectorial en un marco de atención integrada vertical y horizontal a diferentes escalas, desde la local a la global, regida por procesos sistemáticos de gobernanza y gestión basadas en la evidencia y el conocimiento,

(Sobre estas cuestiones trabajaremos esta semana en la Diputación de Barcelona, el grupo de intervisión Miradas Compartidas, el Grupo Alba de Tárrega, el Consell Comarcal de La Segarra y el Ayuntamiento de Getxo. El texto viene precedido de Ancient Harmony, de Paul Klee.)


  1. Los diferentes tipos de vinculación entre servicios y la disponibilidad de procesos transversales (no se distingue el paso de uno a otro) requiere sistemas de información compartidos. Los sistemas de información y su estructura operativa presentan grandes diferencias entre sectores entidades y tipos de politicas. Aquí la transversalidad habilita a las mas grandes ( historicamente han integrado mas cosas y buscado eficiencias- salud) frente a las mas pequeñas y distribuidas (servicios sociales), que son las que deberian ser cabeceras de la gestión de los servicios personalizados, Una discriminación positiva para estas últimas sería una via de lograr mas equilibrios y mejores resultados en esta tendencia imparable hacia el trabajo en red..

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