La soledad como problema social: algunas distinciones y referencias

soledad

Para hacer frente a un reto es fundamental conceptualizarlo y contextualizarlo adecuadamente. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de la soledad como problema social (no como elección individual o de otros modos)?

Siguiendo las tendencias de referencia de la literatura científica al respecto, estamos hablando, en primera instancia, de un sentimiento, de una vivencia subjetiva angustiosa de algunas personas: de una situación no deseada percibida con insatisfacción. Mas, para perfilar mejor el problema al que nos referimos, haremos referencia también al correlato objetivo de dicha vivencia subjetiva, que suele denominarse aislamiento social o relacional: a la limitación, escasez o ausencia de relaciones primarias o naturales que sean significativas y satisfactorias para las personas. En anillos de más a menos valor (en principio) podrían ser:

  1. Vínculos familiares o similares fuertes (por compromiso moral de ayuda mutua) con convivencia en el mismo domicilio.
  2. Vínculos familiares, de amistad o similares fuertes (por disponibilidad efectiva para el apoyo recíproco) con notable proximidad, intensidad o frecuencia.
  3. Relaciones secundarias (mediadas por organizaciones formalizadas públicas, privadas o solidarias, es decir, por ejemplo, el caso de compañeras de trabajo o militancia, clientes o destinatarias) con proximidad, intensidad o frecuencia considerables y cierto grado de primarización (confianza, afecto, reciprocidad).
  4. Relaciones de buena vecindad, amistad, familiares o similares de compromiso, proximidad, intensidad, frecuencia o disponibilidad medias.
  5. Relaciones débiles de reconocimiento, personas conocidas, personas con las que te saludas.

La soledad puede ser considerada como problema social por su envergadura cuantitativa y carácter estructural: no se trata de casos aislados ni de situaciones coyunturales. Y estamos hablando, por cierto, de la soledad como ausencia, escasez o limitación, objetiva y subjetivamente considerada, de un bien que, según la evidencia aportada por las ciencias sociales, no sólo tiene un importante valor en sí mismo para la calidad de vida y el bienestar de las personas, sino que afecta indirectamente a otros valiosos bienes, como la salud, la seguridad o la subsistencia material (a la vez que se ve afectado por ellos). En ocasiones la preocupación política o la alarma social es más desencadenada por estos efectos indirectos que por la soledad en sí misma.

Por lo que sabemos, el segmento o colectivo de las personas mayores es uno de los especialmente afectados por la soledad. La explicación más natural sería que van falleciendo la pareja, familiares, amigas y otros miembros de la red primaria de la persona. También pueden influir otros factores de salud, actividad u otros. En cualquier caso, lo más adecuado parece ubicar el problema de la soledad de las personas mayores en el marco más general (intergeneracional) del problema de la soledad en nuestra sociedad.

El abordaje de la soledad como problema social (y político) puede ser:

  • Más directo (cuando el objetivo de la intervención es la preservación o construcción de relaciones) o más indirecto.
  • Más macrosocial (muchas destinatarias) o más microsocial (pocos casos).
  • Más bien preventivo, correctivo o paliativo.
  • Más sectorial (encomendado, por ejemplo, a los servicios sociales) o más transversal (de todos los ámbitos por igual: salud, vivienda, empleo y otros).
  • Más presencial o más digital (mediado por tecnologías).
  • Más profesionalizado o más colaborativo (por ejemplo con voluntariado).

Algunos textos de referencia podrían ser:

Trapped in a bubble An investigation into triggers for loneliness (Kantar).

La soledad de las personas mayores (Sacramento Pinazo y Mónica Bellegarde).

National measurement of loneliness 2018 (ONS).

El reto de la soledad en la vejez (Javier Yanguas y otras).

A connected society (Gobierno Británico).


  1. Estamos trabajando un programa piloto con Caritas al albor de unos datos que nos pidieron de la Generalitat sobre número de personas mayores q habían en nuestra ciudad q vivían solas. Evidentemente q vivan solas no significa q experimenten sentimientos de soledad, se tratará en una primera fase precisamente de esto, verificar q tanto por ciento de nuestros mayores q viven solos están sufriendo de soledad…( he llegado al blog de Fernando releyendo unos documentos suyos sobre gestión de cambio estratégico en servicios sociales q adoro y releo de vez en cuando para automotivarme..abrazo Fernando desde VINARÒS, Castellón…tierra del langostino)

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