El cambio estratégico de los servicios sociales desde la base: las cinco emes

Daniel Biber

En los debates acerca del necesario cambio estratégico en nuestros servicios sociales, intentamos dibujar el nuevo modelo hacia el que dirigirnos y, a la vez, perfilar la teoría de cambio que nos permitirá irlo construyendo, teoría que nos permite identificar, por ejemplo, novedades a introducir en la normativa (como separar los servicios sociales de la garantía de ingresos o integrar verticalmente competencias en la Administración) o en la presupuestación (como los fondos estratégicos para la innovación transformadora basada en alianzas entre agentes diversos del ecosistema de conocimiento). A la vez, necesitamos pistas para el día a día, herramientas al alcance de cada una de las personas que, cotidiana y operativamente, hacemos los servicios sociales. Al respecto se sugiere que, con cada una de las actividades o procesos que realizamos, nos preguntemos cuál o cuáles de las siguientes “cinco emes” aplicar:

1. Mirar. Muchas de nuestras actuaciones o servicios ya contienen elementos del modelo que queremos construir y basta fijarse para darse cuenta. Es el caso del servicio en el que creíamos que las personas, fundamentalmente, comían, hasta que vimos su potencia para la adquisición de autonomía y la generación de relaciones. O el de las entrevistas que parecían destinadas a informar sobre recursos hasta que advertimos su valor de acompañamiento relacional y fortalecimiento de capacidades. Este mirar, posiblemente, es la antesala del medir, evaluar y sistematizar más rigurosamente dichos elementos valiosos.

2. Minimizar. Hay cosas que entendemos que no tendríamos que hacer, que no encajan en el modelo de futuro, pero no nos queda más remedio, hoy por hoy, que realizarlas. Es el caso de ciertas comprobaciones de requisitos administrativos, reuniones de supuesta “coordinación” (consecuencia de errores de diseño en la integración estructural) o controles acerca del cumplimiento de obligaciones de determinadas personas. El reconocimiento de su bajo, nulo o negativo valor añadido puede generar una actitud que lleve a dedicarles el menor tiempo posible, ejecutarlas de modo que se reduzcan a su mínima expresión, como paso previo a moverlas a otro sitio o, sencillamente, a la papelera de reciclaje.

3. Modificar. Hay actividades o servicios que debemos modificar. Hay procesos que deben ser rediseñados, simplificados o digitalizados. Hay programas que hemos de universalizar o de aproximar; de transformar en mas preventivos o participativos; de desagregar o de integrar. Puede tratarse de procesos más complejos de reingeniería o de pequeños cambios significativos. Se trata, en todo caso, de buscar su mejora.

4. Materializar. Nuestro giro estratégico hacia unos nuevos servicios sociales necesita materializarse en nuevas iniciativas, prácticas inspiradoras o proyectos piloto que luego se puedan multiplicar, llevar a una escala mayor. La construcción de unos servicios sociales universales, personalizados, especializados, digitalizados, participativos, integrados y comunitarios necesita maquetas arriesgadas y experimentos aceleradores que hagan tangible lo que a veces percibimos como inalcanzable. Afortunadamente, ya está pasando.

5. Mostrar. Y, definitivamente, muchas de las labores anteriores resultarán baldías si no mejoramos nuestra capacidad de visibilizar las muchas realidades positivas que contienen nuestros servicios sociales, para que más y más personas (también personas con responsabilidades políticas) sientan que los servicios sociales van con ellas. Se trata de una mayor y mejor aplicación del marketing para transformar nuestro actual posicionamiento, en ocasiones, débil, negativo y residual, en un uno cada vez más potente, positivo y universal.

Mirar (y medir), minimizar (y mover), modificar (y mejorar), materializar (y multiplicar) y mostrar (aplicando el marketing). Cinco (más cinco) emes que pueden inspirarnos y animarnos cada día en la encrucijada estratégica que viven nuestros servicios sociales. Una pequeña caja de herramientas, con tamaño de agenda, que podemos compartir, y que nos puede ayudar a alinear estratégicamente nuestras trayectorias.

(Esta entrada se elaboró con un grupo de profesionales de la atención primaria de servicios sociales de Cantabria. Fotografía de una bandada de estorninos de Daniel Biber.)


  1. Querido Fernando,
    Valga esta felicitación para otros muchos post y artículos que escribes y que no daría abasto para remarcar y agradecer.
    Pero este sí, me ha movido a escribirte estas lineas. Ha sido especialmente inspirador, revulsivo y revelador.

    Un cálido abrazo desde Servicios Sociales de Vilanova i la Geltrú y hasta pronto!
    Arantza Rodríguez

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