Entidades asociativas de la discapacidad: tomar la pastilla roja

matrix

Los movimientos asociativos de la discapacidad pueden estar legítimamente orgullosos de su capacidad solidaria y creativa de configurar servicios y apoyos que han contribuido y contribuyen de forma determinante a hacer mejor la vida de muchas personas y, específicamente, a dar una respuesta creíble y asumible a la pregunta histórica y vigente de tantas familias sobre la suerte de sus integrantes con discapacidad cuando ellas no estén.

Sin embargo, a cambio de los recursos económicos y simbólicos que les han entregado los poderes públicos, estas entidades, en buena medida, han consentido en no cuestionar (y formar parte de) un modelo social que niega de facto la ciudadanía de la mayoría de las personas con discapacidad y, mientras iban dilapidando sus reservas de capital comunitario y bienes comunes, han construido un “matrix” o mundo paralelo que se ofrece a las personas con discapacidad desde la cuna hasta la tumba.

Pero ese “matrix” presenta desajustes crecientes:

  • En términos de equidad, dado que hay muchas personas (de muy diferentes edades) con limitaciones funcionales y ambientales equivalentes a las de aquellas identificadas como personas con discapacidad que pudieran y debieran beneficiarse de los mismos cuidados y apoyos pensados para las personas con discapacidad y esta sociedad no está siendo capaz de ofrecérselos.
  • En términos de eficiencia, puesto que resulta crecientemente costoso el intento de reproducir en “matrix” determinados entornos, recursos, procesos y activos del mundo real cada vez más escasos en el propio mundo real, que está sumido en un violento proceso de cambio sistémico.
  • En términos de coherencia, dado que “matrix”, al bifurcarse, lo hizo bajo la bandera de la plena inclusión, esto es, con la promesa de su propia desaparición una vez fuera posible la vida de todas las personas en el mundo real, promesa que pierde credibilidad cuanto más se retrasa su cumplimiento.

Hoy hay una ventana de oportunidad para tomar la pastilla roja y poder aportar al mundo real el caudal de sabiduría, conocimiento y capacidades que tantas personas con y sin discapacidades generaron y comparten en el interior de “matrix”. Crece el número de personas y organizaciones que nos muestran que ese camino es posible en el marco, entre otros, del proyecto de construcción de unos servicios sociales universales, preventivos, personalizados, comunitarios, basados en el conocimiento y atentos a las diversidades y, específicamente, en las alianzas estratégicas en el proceso colaborativo de investigación, desarrollo e innovación para una atención primaria de servicios sociales desburocratizada, plural y resolutiva.

(Notas para una conferencia, el 28 de octubre de 2017, en las XVIII Jornadas Técnicas de la Federació Allem, en Lleida.)


  1. Me ha encantado la metafora de matrix que has utilizado. La deconstruccción de matrix en función de que opción eliges. Yo siempre me quedaré con la pastilla roja que ayuda a la deconstrucción de la realidad. En busca de los puntos ciegos del sistema. Cordial saludo y enhorabuena por el posr.

  2. Me parece muy interesante lo que comentas Fernando, y debería ser un elemento de reflexión para las personas que participamos en organizaciones que trabajan para la “inclusión”, para mejorar el trabajo que realizamos…eskerrik asko!!

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