Retos de la educación social en tiempos de globalización

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El concepto de globalización es, sin duda, uno de los más utilizados para intentar identificar un conjunto de cambios sociales en curso en las últimas décadas del siglo XX y las que llevamos del XXI y se refiere, fundamentalmente, a diversos efectos del desarrollo de tecnologías de la información y comunicación que están transformando radicalmente nuestro mundo laboral, económico, relacional y, en general, social.

En ese proceso de cambio que sentimos como acelerado, cada vez más personas nos vemos lanzadas a construir las que Ulrich Beck llamaba “biografías de bricolaje”, en la medida en que se multiplican las oportunidades y las amenazas para nuestras cada vez más diversas y cambiantes trayectorias laborales, familiares o, en general, personales.

En ese contexto, la educación social y, en general, las disciplinas y profesiones de la intervención social encuentran su gran ventana de oportunidad para construirse y ser vistas como áreas de conocimiento y de práctica de alto valor añadido para el conjunto de la población, en la medida en que ofrecen apoyos para el fortalecimiento de la autonomía y autodeterminación de las personas en el seno de sus relaciones familiares y comunitarias.

Privadas o liberadas (según se mire) del acceso a trayectorias biográficas como las de generaciones anteriores, mucho más predeterminadas por el lugar de nacimiento, el sexo, el primer acceso al mercado laboral o las redes familiares y comunitarias originarias, en la denominada por Beck “sociedad del riesgo”, las personas (además de atención sanitaria, cualificación e inclusión laboral; además de acceso al alojamiento o garantía de ingresos) necesitamos apoyos profesionales (a pie de calle, en nuestro domicilio, en las redes sociales u otros entornos comunitarios) que nos ayuden a prevenir, paliar o revertir situaciones de pérdida de autonomía para la vida diaria o de aislamiento o exclusión relacional.

Fenómenos tan preocupantes como la victoria de Donald Trump revelan hasta qué punto y de qué manera inseguridades personales o fracturas de identidad fraguadas y vividas en espacios microsociales pueden agregarse a escala macrosocial con peligrosas consecuencias. De ahí la necesidad de reforzar el compromiso del Estado de bienestar por el apoyo profesional de la educación social y, en general, de la intervención social (en los servicios sociales y también en otros sectores de actividad) a la coproducción de bienes relacionales en el seno de comunidades inclusivas para que más y más personas afrontemos cada vez mejor el bricolaje de nuestra vida.


  1. El texto que planteas me conecta con las aportaciones de Carol Gilligan y la ética del cuidado y la responsabilidad.
    Comparto que la educación social aporte valor en otros sectores de actividad, por ejemplo educación y para todo el alumnado y quizas en la propia escuela fuera de las aulas, donde se juega gran parte del partido de los bienes relacionales y de la función reproductiva.

    Eskerrik asko Fernando

  2. El texto que planteas me conecta con las aportaciones de Carol Gilligan y la ética del cuidado y la responsabilidad.
    Comparto que la educación social aporte valor en otros sectores de actividad, por ejemplo educación y para todo el alumnado y quizas en la propia escuela fuera de las aulas, donde se juega gran parte del partido de los bienes relacionales y de la función reproductiva.

    Eskerrik asko Fernando

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