¿Qué modelo de bienestar?

Modelo 1

En la ilustración de arriba se intenta representar gráficamente el modelo de bienestar que lleva varias décadas de crisis en nuestro entorno (pero “no acaba de morir”). Se parte de grandes áreas de necesidad de las personas: las relacionadas con la interacción (autonomía para el desenvolvimiento cotidiano en relaciones familiares y comunitarias), el conocimiento, la salud, el empleo, el alojamiento y otras (como alimentación o vestido). Y se dibujan cuatro grandes modos mediante los cuales (en cascada, con una lógica de subsidiariedad) los miembros de diferentes estratos sociales van dando respuesta a dichas necesidades:

  1. Los varones sustentadores lo hacen, en general, mediante su participación en el mercado (de trabajo y de bienes y servicios), salvo en el caso de las necesidades de interacción, que resuelven mediante cuidados y apoyos familiares y comunitarios.
  2. Las esposas, hijos, hijas y otros familiares (económicamente) dependientes de los varones sustentadores dan respuesta a todas las necesidades mediante su pertenencia a la familia (y comunidad) de dichos varones sustentadores.
  3. Todas las personas mencionadas hasta el momento cuentan, para ciertas contingencias (como enfermedad, desempleo, jubilación o viudedad) con la cobertura de una Seguridad Social de carácter contributivo.
  4. Los servicios sociales (antes asistencia social) se ocupan de los colectivos vulnerables que quedan excluidos de los anteriores escalones de atención.

Los efectos sociales que se esperan de estos mecanismos de respuesta a las necesidades individuales serían, respectivamente: 1) riqueza económica, 2) refuerzo del patriarcado, 3) protección social, y 4) control social.

En la ilustración de abajo intentamos representar el modelo de bienestar que parece emerger de determinadas líneas de avance a partir del anterior. (pero “no termina de nacer”). En él se configuran sectores de actividad correspondientes a cada una de las áreas de necesidad (servicios sociales, educación, sanidad, servicios de empleo, vivienda y garantía de ingresos) en cuyo seno se construyen pilares verticales de derechos sociales universales garantizados por el Estado, que genera sinergias con los otros tres grandes tipos de agentes (familia y comunidad, iniciativa social y mercado), con articulaciones diferentes en cada sector vertical. En este modelo no hay lógica de subsidiariedad y el abordaje de la complejidad se hace mediante la integración intersectorial de la atención. Los efectos sociales esperados son: autonomía, ciudadanía, cohesión y bienestar.

Modelo 2

Sea como fuere, se trata, en el mejor de los casos, de simplificaciones de la realidad, de “tipos ideales” que se proponen para el análisis y el debate.

(Las representaciones gráficas, con algunas modificaciones, se han preparado para una próxima sesión de trabajo con alumnado de educación social de la Universidad de Deusto.)

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