Construyendo un nuevo modelo de servicios sociales

Cantabria

En la actual encrucijada el sistema público de servicios sociales se ve afectado en nuestro entorno por dos fuerzas de signo contrapuesto:

  • Las de ciclo largo (vinculadas al cambio de época) que lo impulsan a configurarse como un pilar sectorial y universal más del sistema de bienestar (junto a otros como la sanidad, la educación, la garantía de ingresos para la subsistencia, la vivienda o el empleo).
  • Las de ciclo corto (vinculadas a la crisis de los últimos años) que lo impulsan a configurarse como una asistencia social residual para colectivos minoritarios que quedan fuera de los otros pilares del sistema de bienestar.

La historia de los servicios sociales españoles en los últimos diez años ha sido la historia de la promesa incumplida de configurarlos como cuarto pilar (universal y sectorial) del sistema de bienestar y, en alguna medida, de la regresión (en el contexto de la crisis de los últimos años) hacia el asistencialismo residual y la misión imposible de conseguir con los colectivos vulnerables o excluidos lo que los otros sistemas o pilares no consiguen (salud, empleo, alojamiento, aprendizaje o subsistencia).

Esa historia nos ha enseñado que, para convertir los servicios sociales en un nuevo pilar sectorial del sistema de bienestar, no bastaba la apuesta política y la inversión pública sino que se ha revelado que teníamos un problema de modelo. El avance en el momento y en los lugares en los que ha habido apuesta e inversión ha sido decepcionante y contradictorio. La regresión fruto de la crisis (por intensificación de la demanda y por limitación de la oferta), rápida y dolorosa.

Se ha revelado que nuestros servicios sociales tenían y tienen tres asignaturas pendientes estructurales que estaban y siguen lastrando de forma radical su desarrollo como pilar del sistema de bienestar:

  • La identificación del objeto de los servicios sociales, es decir, la selección de las necesidades específicas a las que tendrá que dar respuesta este sector de actividad (y por tanto las prestaciones, apoyos o actividades de valor que permitirán conseguir los resultados deseados y que serán reconocidas como tales por la ciudadanía).
  • La definición del mix de bienestar correspondiente a ese objeto en este momento histórico en el marco social dado, es decir, la manera en que se articularán sinérgicamente los poderes públicos, los apoyos comunitarios, las iniciativas sociales y la empresa privada.
  • La reordenación del reparto de responsabilidades y las relaciones intersectoriales entre los diferentes pilares del sistema de bienestar, una vez dejada atrás la visión de los servicios sociales como asistencia social residual.

Sin identificación de un objeto propio (y desarrollo y fortalecimiento de las actividades de valor específicas de los servicios sociales), sin construcción de un mix de bienestar específico y sostenible y sin reordenación de los repartos, arreglos y relaciones intersectoriales (con sanidad, educación, empleo, vivienda y garantía de ingresos para la subsistencia) no es posible construir los servicios sociales como nuevo pilar del sistema de bienestar capaz de configurarse en parámetros de atención (integral e integrada) centrada en la persona.

(Sobre estas cuestiones reflexionaremos en la jornada organizada en Santander sobre la que hay más información aquí. Se puede descargar aquí el documento base del Gobierno de Cantabria para el proceso de elaboración de su plan estratégico.)

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