Conocimiento e innovación en políticas sociales

Pernan

Proponemos un análisis de la realidad en el que se subrayan dos elementos que resultan especialmente relevantes para el diseño de políticas sociales: la centralidad de la crisis de los cuidados y el subrayado acerca de la crisis de los sujetos que, en su dialéctica y en sus pactos, alumbraron el Estado de bienestar. Tanto estos fenómenos de más largo aliento como la crisis de los últimos años afectan a las políticas sociales y, por eso se ha hablado de la “doble crisis del Estado de bienestar” (Taylor-Gooby). Seguramente, en todo caso, las amenazas externas hacen mella en las debilidades internas e interactúan con una serie de “efectos perversos, apropiaciones indebidas y riesgos morales de las políticas sociales” (Luis Moreno). Cabría preguntarse en qué medida el Estado de bienestar llega a unos límites cuantitativos (por la cantidad de solidaridad que está dispuesta a aceptar el electorado) o cualitativos (por la capacidad del Estado de dar respuesta a determinadas necesidades) sin caer en bucles de colonización o paradojas sistémicas (dobles vínculos o trampas sistémicas).

El actual momento de las políticas sociales es, por todo ello, un momento de (amenaza y) oportunidad para las disciplinas y profesiones de la intervención social (como el trabajo social, la educación social o la psicología de la intervención social) porque la crisis de los cuidados y la crisis de los sujetos (entre otras) ponen a las políticas sociales en la tensión de recalibrarse y reconfigurarse en el nivel macro (con un nuevo modelo y posicionamiento de los servicios sociales en clave relacional, tecnológica y universal) y, a la vez, tornarse más personalizadas, empoderantes, relacionales y comunitarias en el nivel micro. Estar a la altura de esa (amenaza y) oportunidad pasa fundamentalmente por más y mejor conocimiento para una intervención social de mucho más valor añadido y de mucho mejor posicionamiento ante la ciudadanía y los diversos agentes relevantes. Por tanto, un conocimiento que permita una potente innovación tanto tecnológica como social.

La apuesta por un salto cualitativo en la aportación de valor basada en el conocimiento por parte de las profesiones y disciplinas de la intervención social, a nuestro entender, pasa por abandonar pretendidas (y nunca logradas) posiciones centrales, transversales, globales, holísticas o integrales en el ámbito de las políticas sociales y centrarse en la promoción y protección de la interacción (autonomía funcional en integración comunitaria) de todas las personas en su diversidad sexual, funcional, generacional y cultural. Para desde ahí, eso sí, construir junto con otras disciplinas y profesiones las necesarias intervenciones, estrategias y políticas intersectoriales e integradas, capaces de gestionar la complejidad.

(Para un desarrollo ampliado de esta entrada ver aquí la ponencia presentada en el Sexto Congreso del Colegio de Trabajo Social de Madrid. El dibujo es de Pernan Goñi.)

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