Pistas para la creación de “startups” en el sector de los servicios sociales

Adom

El de los servicios sociales es un sector económico en el que se perciben fuertes tendencias de crecimiento y cambio, a causa de transformaciones sociales rápidas y generalizadas en lo tocante a las estructuras y dinámicas de cuidado y apoyo familiar y comunitario en trayectorias individuales cada vez más prolongadas y diversas en términos de autonomía funcional y riesgos sociales.

Sin embargo es muy limitada y está llena de interferencias la (por otra parte imprescindible) comunicación entre la comunidad profesional tradicional de los servicios sociales (notablemente encuadrada en actividades de responsabilidad pública de bajo valor económico añadido y referenciada en gran medida a silos disciplinares y colectivos poblacionales percibidos como estancos) y las iniciativas de emprendimiento e innovación tecnológica o  social capaces de generar las empresas emergentes (startups) capaces de dar respuesta a los importantes desafíos planteados. Esto hace que se desperdicien muchos esfuerzos y fracasen no pocas iniciativas.

Para favorecer dicha comunicación, emprendimiento e innovación cabría sugerir (abiertas al debate y ampliación) tres claves de enfoque para la creación de startups en el sector de  los servicios sociales:

  1. Orientación a la interacción.
  2. Enfoque intergeneracional.
  3. Facilitación de nuevos arreglos y formas de integración intersectoriales.

1. Lejos de pensar que las oportunidades de mercado se levantarán sobre las cenizas de la autonomía de las personas, de las redes primarias, de las organizaciones voluntarias y de la responsabilidad pública, las iniciativas de emprendimiento y desarrollo tecnológico y social en este ámbito deben apostar por el fortalecimiento y sinergia entre autocuidado, apoyos comunitarios y autogestión solidaria en un terreno de juego necesariamente dibujado por una política pública garante de derechos universales.

2. Lejos de pensar que se trata de resolver los problemas de las personas mayores (o de cualquier otro colectivo o segmento poblacional), la innovación tecnológica y social en este ámbito debe comprenderse cuanto antes como una herramienta al servicio de las relaciones intergeneracionales y de la gestión de la diversidad en una comunidad que se reinventa y se reconstruye sobre nuevas bases tecnológicas y sociales.

3. Por último, las empresas emergentes del ámbito de los servicios sociales (con su capacidad de inversión y riesgo para aportar soluciones creativas de rápido crecimiento en escala) deben concentrar buena parte de su esfuerzo en facilitar el diálogo, la interoperabilidad, la recalibración y la integración entre los servicios sociales y otras políticas y ámbitos sectoriales (como la sanidad y la vivienda) al servicio de una intervención y políticas sociales centradas en las personas.

(La fotografía pertenece a Adom.)

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