Deconstruyendo los cuidados

AAL

En nuestra sociedad podrán contarse con los dedos de una mano los fenómenos cuya envergadura sea comparable con la de la crisis de los cuidados, identificada, en buena medida, por economistas y, en general, militantes feministas. Por ello la cuestión de los cuidados resulta cada vez más central para el diseño estratégico de políticas sociales. En ese contexto es necesario profundizar en la comprensión del fenómeno humano del cuidado.

Cuando hablamos de cuidados nos referimos a actividades que, en términos generales o mayoritarios, las personas pueden hacer por y para sí mismas. Por su vinculación con nuestro espacio cotidiano de intimidad, por su carácter fundamental o estratégico, por su limitada complejidad o por otras razones, se trata de actividades especialmente indicadas, también, para ser realizadas por o para otras personas en el seno de relaciones primarias de carácter familiar y comunitario. Por ello habla Cristina Carrasco del cuidado como bien relacional.

Cuando el equilibrio hecho de de autocuidado y cuidado primario se deteriora, de forma más o menos repentina, nos hacemos conscientes –muchas veces con desorientación y sufrimiento– de la necesidad de nuevos cuidados y apoyos, normalmente profesionales. Sin embargo frecuentemente no diferenciamos y calibramos adecuadamente las necesidades de ayuda y las posibles respuestas y soluciones.

En ocasiones necesitamos productos o servicios para afrontar limitaciones para la realización de actividades domésticas que antes efectuábamos (como cocinar o limpiar la casa). Otras veces, asistencia personal, porque no somos capaces, por ejemplo, de lavarnos o vestirnos. Puede ocurrir que precisemos mayor control, vigilancia o supervisión porque hemos perdido capacidad de gestión de riesgos. O que se complemente o dinamice nuestra red relacional, que estaba languideciendo. O que se nos ayude a tomar decisiones y hacer gestiones para poder disfrutar adecuadamente de apoyos (más o menos intensos, más o menos tecnológicos) como los que acabamos de mencionar. Y así sucesivamente.

La adecuada identificación de estas y otras necesidades, la correcta deconstrucción de los cuidados que precisamos es condición necesaria –aunque no suficiente– para articular adecuadamente el mix de apoyos, de forma que se preserve y potencie al máximo nuestra autonomía y dignidad cuando, de forma más temporal o permanente, necesitamos cuidados.


  1. Buenos días,

    Quiero darle las gracias porque sus planteamientos generan nuevas perspectivas a mi modo de pensar el trabajo social. Me parece brillante el planteamiento sobre la correcta deconstrucción de cuidados, lo cual me obliga a pensar en términos de transdisciplinariedad.

    ¿genera rechazo en los servicios sociales emplear el concepto de cuidados?¿es un término exclusivo de profesiones sanitarias como la enfermería?

    Personalmente pienso que innovar en el lenguaje genera cambios que merecen ser explorados.

    Reitero mi agradecimiento.

    Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

CAPTCHA image
*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

WP-SpamFree by Pole Position Marketing