Aprendiendo del Estado de bienestar noruego

Noruega

Entiendo que la experiencia noruega (según se presenta en el estudio Desafíos del Estado de bienestar en Noruega y España: nuevas políticas para atender nuevos riesgos sociales, coordinado por Eloisa del Pino y Francisco Javier Moreno) nos aporta algunos ejemplos de buena práctica y de buena política pública social. Telegráficamente seleccionaría las siguientes:

  • Una política social apoyada en una financiación (y fiscalidad) sólida, sostenida y sostenible. Una economía vigorosa con autonomía financiera y mucho empleo productivo con actividades de alto valor añadido como base del Estado de bienestar.
  • Una economía productiva con diferencias salariales relativamente contenidas entre personas que cobran más y que cobran menos (predistribución y movilidad), diálogo social y negociación colectiva entre agentes organizados y notable participación de las mujeres en el mercado laboral (mayor igualdad de género y el propio desarrollo de servicios de bienestar como nicho favorecedor del empleo cualificado femenino).
  • Una apuesta por la función social del sector público y por el fortalecimiento tanto del ámbito estatal (garante de la igualdad) como del ámbito municipal de tamaño suficiente (facilitador de la proximidad).
  • Una apuesta por la inversión social con apoyo económico y de servicios al bienestar infantil, la emancipación juvenil, la conciliación de la vida familiar y laboral y la activación e incorporación laboral de personas con más dificultades de acceso.
  • Una combinación de permisos parentales, prestaciones económicas de apoyo a las familias con criaturas y servicios sociales (de cuidado, no escolares, en atención infantil y domiciliarios y comunitarios en cuidados de larga duración) que ha permitido, por ejemplo, mantener altas tasas de natalidad y altas coberturas en atención a la dependencia funcional.
  • Una capacidad de introducir reformas a tiempo, por ejemplo mediante sistemas de coordinación intersectorial (entre empleo y garantía de ingresos, por ejemplo) y simplificación administrativa. O por los procesos de “desinstitucionalización” que han favorecido la atención comunitaria.

(Tomado del breve documento titulado “Reflexiones a partir de la comparación del Estado de bienenstar en Noruega y España, que se puede descargar completo aquí.)

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