Segregación espacial y vulnerabilidad comunitaria: el huevo de la serpiente

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En los estudios y análisis de nuestra realidad social que se vienen haciendo en estos tiempos llamados “de poscrisis”, como los preparatorios para el próximo Informe FOESSA, se perciben con claridad procesos de dualización en cuanto al acceso a recursos económicos (es decir, creciente desigualdad entre personas acomodadas y pobres); de precarización e inseguridad laboral, habitacional y económica de sectores que anteriormente tenían mayores oportunidades y situaciones de inclusión social; y, también, de enquistamiento y desconexión de segmentos poblacionales en situación de exclusión social.

Los procesos laborales y económicos tienen impacto en la ordenación y ocupación del territorio, tanto para el alojamiento como para otros usos más o menos legales y más o menos conflictivos. A su vez, las dinámicas urbanísticas, residenciales y convivenciales tienen relevancia y efectos en la vida profesional y económica en los barrios, pueblos y ciudades. La desigualdad económica, sin duda, propulsa la segregación espacial. Y esos procesos de segregación espacial están plagados de conflicto y sufrimiento para muchas personas que, en sus casas o en sus calles, no pueden acceder a unos mínimos dignos de calidad de vida.

Sin embargo, las políticas públicas y las relaciones primarias y solidarias tienen mucho que decir al respecto. En este momento, en algunos barrios populares aumenta el sentimiento de vulnerabilidad y la percepción de la creciente dificultad de mantener un razonable equilibrio en ecosistemas atravesados, además, por múltiples ejes de diversidad (de género, generacional, funcional o cultural) que se manifiestan, y a veces chocan, en la convivencia vecinal, en los usos del espacio público, en la dinámica comercial o en la participación ciudadana.

En no pocas ocasiones, se tiene la impresión de que las políticas públicas, incluyendo las de servicios sociales o intervención social (con la colaboración de organizaciones del tercer sector), son impotentes o incluso contraproducentes frente a la acción de mafias ilegales internacionales, grandes compañías sin rostro dedicadas a la inversión inmobiliaria o procesos de turistificación o gentrificación, entre otros. Sin embargo, señales de alarma tan diversas como las que tienen que ver con el aislamiento relacional o el fascismo xenófobo aconsejarían una fuerte apuesta de inversión, investigación e innovación en intervenciones sociales de desarrollo comunitario que puedan ayudar significativamente detectar y destruir a tiempo “el huevo de la serpiente.”

(Notas para próximos debates en la Fundación Aldauri y otros en los movimientos vecinales del barrio de San Francisco, de Bilbao.)

Perdidos en el espacio (“sociosanitario”)

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Las comunidades de práctica y conocimiento, locales y globales, relacionadas con las políticas sociales parecen ir confluyendo en algunos consensos acerca de los modelos de integración intersectorial entre las grandes políticas sociales verticales (como la sanitaria, la educativa, la de servicios sociales, la de empleo, la de vivienda o la de garantía de ingresos). Según esos consensos, todas estas políticas estarían llamadas a la integración con todas, sin subordinación de ninguna a otra, sin deconstrucción de ninguna de ellas, sin creación (salvo excepciones limitadas) de estructuras intermedias o intermediarias y apoyándose, en buena medida, en la digitalización de los procesos operativos, de gestión y de gobierno. Por ello resulta descorazonadora la lectura del Decreto 100/2018, de 3 de julio, de las organizaciones sanitarias integradas del ente público Osakidetza-Servicio vasco de salud, aprobado por el Gobierno Vasco.

Es llamativo que sea precisamente un decreto que dice asumir y aplicar el modelo de atención integrada aquel en que se retrocede en relación con algunos de los pocos pasos que en el País Vasco hemos sido capaces de dar en lo relativo a la integración intersectorial entre políticas sociales. Por una parte, porque, al parecer, las organizaciones sanitarias sólo tienen relación con las de servicios sociales y nada se dice de la conexión con otras. Y, por otra parte, porque, en un claro retroceso frente al equilibrio entre los dos sistemas planteado en el Decreto 69/2011, de 5 de abril, del Consejo Vasco de Atención Sociosanitaria, la única novedad del nuevo decreto en el asunto que nos ocupa aquí es la creación de una comisión (¡otra!) sociosanitaria que depende jerárquicamente de la organización sanitaria (es una comisión de la OSI), que es dirigida por personal sanitario y que está compuesta por una mayoría de profesionales del sector de la salud.

No toca ahora entrar a la concepción que tiene el decreto acerca de la integración intrasectorial o vertical dentro del sistema de salud, pero, en lo tocante a la integración horizontal o intersectorial, esta nueva norma reincide en conceptos fantasmagóricos como los de “ámbito socio-sanitario”, “sector sociosanitario” o “espacio sociosanitario” y se permite determinar que personas de los servicios sociales deberán formar parte de la citada “comisión sociosanitaria de la OSI”, eso sí, sin llamar a estos servicios por su nombre legal ni tomarlos como sistema y refiriéndose a unas, de nuevo fantasmagóricas, “área social de los ámbitos municipales” y “área social del ámbito de la diputación foral”.

La aprobación de este decreto puede ser vista como una nueva manifestación de la inexistencia efectiva de un modelo de integración intersectorial de políticas en nuestro país y, específicamente, en las políticas sociales, así como de la debilidad de nuestra gobernanza integrada del bienestar, agravada, seguramente, por la fragmentación institucional del país, que no rige, en lo fundamental, en el sistema sanitario, pero que sí afecta, claramente, a los servicios sociales, con fenómenos como el que el Ararteko ha denominado de “doble llave”, en virtud del cual el tránsito de una persona entre la atención primaria y la atención secundaria requiere el acuerdo de la institución responsable de un lado y de la del otro.

(Aquí cabe consultar entradas anteriores sobre atención integrada, materia sobre la cual trabajaremos esta semana con la cooperativa Servicios Sociales Integrados, los servicios sociales del Ayuntamiento de Bilbao y algunas organizaciones del sistema sanitario vasco. La ilustración corresponde a la serie de televisión de los años sesenta “Perdidos en el espacio”.)

Nuevos documentos (PDF) y entradas de fantova . net en el pasado cuatrimestre

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Se han subido los siguientes documentos (clicar para abrirlos) en el apartado “Intervención y servicios sociales” de “Documentos propios”:

Bases para una nueva ley de servicios sociales (12 diapositivas).

¿Asistencia social residual o servicios sociales universales? (10 diapositivas).

Building social intervention (8 páginas).

Construyendo la intervención social (8 páginas).

Servicios sociales e inclusión social: ¿qué dice la comunidad de conocimiento? (7 diapositivas).

La psicología de la intervención social en la construcción de los servicios sociales y la atención integrada (10 diapositivas).

En el apartado “Desarrollo comunitario y sector voluntario” de “Documentos propios”:

Servicios sociales y comunidad: trayectorias y propuestas (7 diapositivas).

Servicios sociales y acción comunitaria (8 diapositivas).

En el apartado “Cuestiones y políticas sociales” de “Otros documentos”:

Los sistemas de bienestar en España: evolución y naturaleza (26 páginas).

En el apartado “Intervención y servicios sociales” de “Otros documentos”:

La crisis de los cuidados y los servicios sociales en el País Vasco (4 páginas).

Se han publicado, además, 15 nuevas entradas de blog. En este momento el número acumulado de descargas de documentos es de 424.340.