La intervención social en los servicios sociales y en otros ámbitos sectoriales

Mobius

Proponemos entender la intervención social, hoy y aquí, como una actividad cuya finalidad es la protección y la promoción de la interacción de las personas.

Para aproximarnos a comprender a qué nos referimos cuando hablamos de la interacción (humana) como estado, situación o dinámica deseable para todas las personas, la definimos como autonomía funcional e integración relacional y proponemos la metáfora de la banda de Möbius, de modo que por “un lado”, vemos la interacción como autonomía funcional, es decir, como capacidad (interdependiente) para el desenvolvimiento cotidiano y, por “el otro lado” la vemos como integración relacional, es decir, como soporte recíproco y vinculación activa familiar y, en general, comunitaria.

En nuestro entorno, el sector de los servicios sociales sería el ámbito especializado en la promoción y protección de ese bien (la interacción) para todas las personas. Habría tres disciplinas científicas, técnicas y profesionales  que resultarían claves para el desarrollo y funcionamiento de  la intervención social como actividad operativa central de los servicios sociales. En primer lugar, por historia, posicionamiento y rol, el trabajo social. Y junto con el trabajo social, la educación (y pedagogía) social y la psicología de la intervención social.

¿Eso quiere decir que estas tres profesiones y disciplinas de la intervención social –es decir, el trabajo social, la educación (y pedagogía) social y la psicología de la intervención social– no tienen cabida en otros ámbitos sectoriales (como la sanidad, la educación, la justicia o la protección civil, por poner cuatro ejemplos)? Todo lo contrario. Si bien las disciplinas y profesiones de la intervención social son centrales y hegemónicas en los servicios sociales, son complementarias e imprescindibles en los otros ámbitos sectoriales que hemos citado y en muchos otros.

El desarrollo y fortalecimiento conjunto y colaborativo del trabajo social, de la educación (y pedagogía) social y de la psicología de la intervención social como actividades basadas en el conocimiento y como áreas de conocimiento se apoya tanto en su presencia como protagonistas en los servicios sociales como en su papel como “secundarias de lujo” en muchas otras políticas públicas y sectores de actividad. Desde los servicios sociales y desde otras políticas públicas y ámbitos de la vida económica, las profesiones y disciplinas de la intervención social contribuyen a la protección y promoción de la interacción (autonomía funcional e integración relacional) de todas las personas, que es un estado tan deseable o un bien tan necesitado de protección y promoción como puedan serlo otros de los que, conjuntamente con él, configuran el bienestar de las personas (como la salud, el aprendizaje, el alojamiento, el empleo o la subsistencia). Su contribución es imprescindible para la doble agenda, táctica y estratégica, que necesita, hoy y aquí, nuestro sistema de bienestar y modelo social en su dinámica de innovación y transformación.

Ariadna y el futuro

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Es el 12 de marzo de 2044, sábado, y Teseo cumple 75 años. Ayudado por su grúa se levanta de la cama para revisar sus mensajes. Mientras desliza su dedo por la pared de pulido cristal sabe que el video de Ariadna volverá a estar allí, como cada año. “Hola, Teseo, feliz cumpleaños”. El rostro llena la pantalla y por detrás se ve el mar de Manabí y un grupo jugando a fútbol en la playa. A Teseo le parece distinguir a Manuel, el hijo de Ariadna, pero no está seguro. Para la imagen y se queda mirando a esa mujer sonriente. Y, como en tantas ocasiones, se acuerda del primer día en que la vio.

2024, barrio de San Francisco, Bilbao. Reunión en el centro cívico, organizada por el servicio social de base, viviendas municipales y la asociación vecinal. La verdad es que Teseo apareció allí casi por casualidad. Llevaba meses un tanto apartado de las movidas del barrio. Mucho trabajo en la empresa. Pero allí estaba. Y allí, recuerda, vio a Ariadna por primera vez. No tendría más de 25 años. Pero esa mirada convincente y soñadora ya estaba en su cara.

Ariadna se presentó como educadora social del servicio de “planificación de futuros personales” y el nombre le hizo gracia a Teseo, hasta le pareció un poco pomposo. El caso es que desde el ayuntamiento se ponía a disposición de la asociación vecinal un conjunto de viviendas públicas. Y ofrecían apoyo para la constitución de una cooperativa de cara a la rehabilitación y futura ocupación, en régimen de alquiler social o cesión de uso y con espacios y servicios compartidos. En otros barrios de otras ciudades ya había grupos de personas embarcadas en proyectos semejantes, muchos de ellos nacidos al calor de los movimientos contra los desahucios que habían surgido años atrás, después del estallido de la conocida como burbuja inmobiliaria de comienzos del siglo.

Este es el comienzo de un relato que forma parte del libro colectivo #Edusohistorias: un viaje por la educación social coordinado por el Equipo Educablog, formado por Asier Félix, Iñigo Rodríguez, Jorge Roz y Raúl Luceño. Las ilustraciones son de Anna Fonollosa. Se puede descargar el relato completo aquí.

¿Son estos doce los principales marcos de referencia en política social?

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En el quinto capítulo de Diseño de políticas sociales se identifican doce propuestas como las más vigentes hoy en día en el mundo o mercado de las ideas acerca de política social

  1. La Big Society
  2. La gestión social del riesgo
  3. La inclusión activa
  4. El paradigma de la inversión social
  5. El enfoque de las capacidades
  6. Política social centrada en la persona
  7. El secondo welfare y la gobernanza mixta de la política social
  8. La atención comunitaria
  9. La innovación social
  10. Aportaciones feministas
  11. La propuesta de la renta básica
  12. La política del buen vivir

Aquí se puede descargar el capitulo completo, con una breve descripción crítica de cada una de las tendencias.

Podemos preguntarnos, en todo caso, si están todas los que son, si son todas las que están, cuáles son compatibles con cuáles, por cuál o cuáles optamos.

Éste será uno de los contenidos a tratar en diversos encuentros organizados esta semana desde el Ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat. La presentación sobre diseño de políticas sociales que se utilizará en el Ayuntamiento de Sabadell se colgará el jueves, 26 de marzo, en esta web.

Servicios sociales: ¿control de pobres o acompañamiento para la interacción?

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Nuestros servicios sociales han llegado posiblemente a una encrucijada crítica, a un punto del camino en el es perfectamente posible que caigan por una pendiente que acabe de devolverlos a los peores perfiles de asistencialismo residual y control punitivo o en el que resueltamente tomen la senda de una intervención social de carácter relacional orientada a la protección y promoción de la interacción humana, es decir, de la autonomía funcional e integración familiar y comunitaria de todas las personas.

Cada día que pasa de esta crisis interminable se siguen acumulando los encargos y presiones legales, políticas, institucionales o corporativas para (como en un dramático día de la marmota) colocar a los servicios sociales como el siniestro poli bueno que, de forma más consciente o inconsciente, colabora con los actores estratégicos que impulsan las dinámicas estructurales de exclusión económica, residencial, laboral y, en definitiva, social que afectan cada día a más personas.

Nos dedicamos entonces a escudriñar impúdicamente en la vida de personas económicamente pobres para determinar si se merecen una bolsa de comida que estaba a punto de caducar. O a proporcionar servicios que sabemos que desvincularán a la persona de su entorno comunitario e irán socavando su autonomía y dignidad. O recibimos y aplicamos la instrucción de dificultar el acceso a determinadas prestaciones que, sin embargo, se declaran pomposamente como derecho subjetivo. Y vamos dejando en el baúl de los recuerdos intervenciones preventivas y promotoras del empoderamiento y la autogestión en el territorio.

Sin embargo, otros servicios sociales son posibles. Desde la movilización política, el desarrollo técnico y el compromiso personal se está practicando desde nuestros orígenes y se puede extender y afianzar una intervención social capaz de acompañar a cualquier persona, a todas las personas, en el proceso de mejorar y complementar su autonomía para el desenvolvimiento cotidiano y fortalecer y activar los apoyos y vínculos familiares y comunitarios que todas las personas necesitamos.

Tanto en los niveles de responsabilidad política como en las tareas de gestión o en la atención directa nos toca asumir encargos que entenderíamos como propios de otros sectores de actividad o que corresponden a versiones de la intervención social que consideramos superadas. Sin embargo hay límites que la ética profesional, la conciencia política y la común humanidad, no nos permiten rebasar sin desfigurar y socavar esos servicios sociales con los que nos hemos comprometido. Esos servicios sociales de ventanas y puertas abiertas al conocimiento, a la humanización y a la ciudadanía por los que seguimos apostando.

 

Este texto está inspirado por la conversación mantenida en el seminario realizado en Valladolid el 19 de marzo de 2015 (ver aquí) y se propone como lectura previa a una conferencia prevista en Barcelona para el 25 de marzo de 2015 (ver aquí). Para ampliar y profundizar lo expuesto se proponen otras lecturas de este blog (aquí) u otros documentos de esta web (aquí). La foto corresponde a la reciente presentación en Vitoria de Diseño de políticas sociales.

Trabajo social, servicios sociales, políticas sociales

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Podríamos decir que el adjetivo social nos resulta tan imprescindible como traicionero. En el capítulo 3 de Diseño de políticas sociales hacemos un repaso de los sentidos en o por los que denominamos sociales a unas determinadas políticas: redistributivo, igualitario, equiparador, asegurador, proveedor, promotor y protector del capital humano, gestor de situaciones de riesgo o exclusión y constructor de comunidad.

Por otra parte, si denominamos sociales a unos determinados servicios y, a la vez, decimos que la política de servicios sociales no es sino una de las ramas o sectores de la política social (junto a la educativa, la sanitaria u otras), habrá que entender que en la expresión servicios sociales el adjetivo social se utiliza en un sentido más restringido o acotado que en la expresión política social. La propuesta que se hace en el mencionado libro es entender los servicios sociales como aquellos cuya finalidad u objeto principal es promover y proteger la interacción de las personas (definida en términos de autonomía funcional e integración relacional).

Posiblemente la amplitud u holgura que adopta el adjetivo social en las diferentes expresiones revisadas no puede entenderse sin analizar el contexto en el que se han ido construyendo tanto las realidades nombradas como los conceptos correspondientes.

¿Y el trabajo social? Nos arriesgaríamos a afirmar que se trata de una disciplina y una profesión que cabe considerar como eje central configurador en el ámbito de los servicios sociales y como apoyo complementario imprescindible en las otras ramas de la acción pro bienestar, en las otras políticas sociales (como vivienda, empleo, garantía de ingresos, educación o sanidad), además de hacer aportaciones valiosas en otros sectores de actividad.

Posiblemente el futuro desarrollo del trabajo social como área y forma de conocimiento y como herramienta de diagnóstico, prescripción e intervención dependerá en alguna medida del acierto de las trabajadoras y trabajadores sociales y de las organizaciones que las agrupan y forman en lograr un equilibrio dinámico entre la dedicación prioritaria a lo social en sentido más restringido (interacción como autonomía funcional e integración relacional) y la atención complementaria a lo social en el sentido más amplio, al que hemos hecho referencia.

Es mucho lo que el resto de profesiones y disciplinas implicadas en las intervenciones y políticas sociales han recibido y aprendido del trabajo social. Es mucho lo que quienes no somos trabajadoras o trabajadores sociales esperamos seguir recibiendo y aprendiendo de quienes en estos días celebráis, con justificado orgullo, vuestro Día Internacional.

Para ampliar los contenidos de esta entrada, se puede consultar los siguientes documentos de esta web

Algunas notas sobre la identidad profesional en el trabajo social

Investigación y conocimiento para la intervención social. Tareas pendientes

Construir una agenda en políticas sociales

Profundizaremos sobre todo esto, celebrando el Día Mundial del Trabajo Social en Valladolid el 19 de marzo (aquí) y en Lleida el 24 de marzo de 2015 (aquí).

Servicios sociales: todo a cien y, por supuesto, la luna

Luna

Hubo una época en la que, en nuestras ciudades, empezaron a surgir los comercios de “todo a cien”. Para las personas más jóvenes habrá que aclarar que se trataba de establecimientos en los que el precio de muchos de los productos era de cien pesetas (o sea, menos de un euro). Según la Wikipedia, en todo caso, es un tipo de tienda que ha existido y existe en muchos países y que se caracteriza por ofrecer una gran variedad de objetos baratos, normalmente de baja calidad: desde productos de limpieza a material de oficina, desde adornos decorativos hasta utensilios de cocina.

Cabe decir que el posicionamiento buscado por estas tiendas en nuestra mente es notablemente diferente al de la mayoría de los comercios de proximidad, que se apoyan en la calidad y, en todo caso, en la especialización, como forma de diferenciarse y distinguirse. La panadería, la librería, la frutería o la tienda de ropa intentan que, cada vez que sintamos una determinada necesidad, volvamos a nuestro establecimiento preferido en busca del producto específico capaz de darle respuesta.

Trasladando la reflexión del mundo de las tiendas de proximidad al mundo de los servicios, podríamos decir que los servicios sociales tienen, en algunos contextos, un posicionamiento tipo “todo a cien”: a los servicios sociales se va por una gran variedad de necesidades (económicas, de vivienda, de alimentación o domésticas, por ejemplo) pero la gente que busca y se puede permitir calidad, esas necesidades (económicas, de vivienda, de alimentación o domésticas) no las resuelve en el “todo a cien” de los servicios sociales.

“Todo a cien” por cierto, es el título de una canción de Fito y los Fitipaldis, cuyo estribillo dice:

Es poco lo que tengo (pero todo te lo doy, se añade en la versión de La Cabra Mecánica),

el oro de mi tiempo,

la flor de mis neuronas

y, por supuesto, la luna.

Estribillo que nos devuelve, quizá, a los servicios sociales, cuyas leyes se caracterizan, precisamente, porque, en cuanto a su objeto o finalidad ofrecen la luna. La luna del bienestar, la inclusión, la cohesión o la dignidad.

Pues bien, entre la luna que prometen las leyes y el “todo a cien” que perciben muchas personas, estamos los servicios sociales abriéndonos camino: haciendo frente muchas veces a expectativas desmesuradas o misiones imposibles; intentando identificar y visibilizar para qué somos (y para qué no somos) valiosos; tratando de construir procesos coherentes y carteras de actividades de alto valor añadido; y buscando el trabajo coordinado con otras ramas de servicios de modo que cada sector contribuya en lo que le corresponde a los itinerarios de las personas, de cualquier persona, de todas las personas.

(Más sobre servicios sociales con la etiqueta “servicios sociales” en el blog o en el apartado de documentación denominado “intervención y servicios sociales” de esta web. Las siguientes presentaciones de “Diseño de políticas sociales” serán en Vitoria-Gasteiz (11 de marzo a las 19:00 en Bibat) y en Valladolid (19 de marzo a las 18:30 en la Sala de Grados de la Facultad de Educación y Trabajo Social). Los contenidos de esta entrada se desarrollarán en la conferencia sobre “El valor de los servicios sociales” prevista para el 10 de marzo a las 18:30 horas en el Ayuntamiento de Vic.

Presentación en Vitoria-Gasteiz de Diseño de #PolíticasSociales

Invitación

La presentación en Vitoria-Gasteiz del libro “Diseño de políticas sociales” tendrá lugar el miércoles, 11 de marzo de 2015, a las 19:00 horas en el Museo Bibat (calle Cuchillería 54).

En el breve encuentro, organizado por IRSE Araba (con EAPN Euskadi), conversaran sobre el libro y las políticas sociales Arantza Basagoiti (profesora de ética de la Escuela de Enfermería), José Ángel Cuerda (alcalde de Vitoria-Gasteiz 1979-1999), Charo Ovejas (directora de la Escuela de Trabajo Social de la UPV) y Fernando Fantova (autor).

Contaremos con la presencia y el saludo inicial de Ángel Toña, nuevo Consejero de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco.

La asistencia es libre. No es imprescindible, pero para facilitar la organización, se puede confirmar la asistencia escribiendo a irse@irsearaba.org.

(Más información sobre el libro aquí.)

Servicios sociales: ¿trastero, habitación o distribuidor?

Plano

Si valiera la metáfora de una casa para referirse al conjunto de ramas o sectores de la acción pro bienestar, posiblemente la manera que muchas personas tienen de comprender, concebir o realizar los servicios sociales sería la de un desván o trastero, ese lugar de menor valor en el que amontonamos lo que  no podemos, sabemos o queremos tener en las habitaciones más nobles de la casa (la de la sanidad, la de la educación o la de las pensiones, por ejemplo).

Según esa mirada los servicios sociales –como el trastero– no tendrían el tipo de identidad, función y visibilidad que tienen otros sectores o sistemas de servicios y prestaciones. Corresponde a esta visión, sin duda, una consideración estigmatizante de los servicios sociales y de su utilización. Efectivamente, no es el trastero lo que mostramos a las visitas, no vivimos en el desván, no van a ese lugar los objetos útiles y valiosos.

Sin embargo, en el actual momento histórico de nuestros sistemas de bienestar emerge con fuerza y sentido crecientes la idea de que los servicios sociales deben ser entendidos como una habitación de la casa con una función tan necesaria y relevante como lo es la de las principales estancias. Del mismo modo que la vida de todas las personas de la casa transcurre por la cocina, el baño, el dormitorio o la sala, la vida de todas las personas en nuestra sociedad va a necesitar de los servicios sociales tanto como de la sanidad, la educación o la garantía de ingresos (por seguir con los mismos ejemplos).

Posiblemente estamos en esas, en las tensiones –muchos días angustiosas– entre la conciencia cada vez más clara de cuál es y debe ser nuestro valor añadido específico y el peso de la historia y de las dinámicas que nos ubican, por defecto, como el continente de toda aquella necesidad o problema que no parece tener cabida en los otros sectores. Entre nuestra conciencia, ética y vocación relacional y universalista y la lógica residual, minoritaria y asistencialista a la que se nos quiere –al parecer– reducir.

Nos atrevemos, incluso, a decir algo más. Nos atrevemos a decir que, hoy y aquí, la apuesta técnica y política por los servicios sociales es absolutamente estratégica para la necesaria transformación de nuestros sistemas de bienestar. La construcción de los servicios sociales de alto valor añadido, enfoque comunitario y alcance universal que necesitamos debe ser, a la vez, un proceso de reestructuración del conjunto del sistema de bienestar para hacerlo más amigable, coherente, eficiente, equitativo y sostenible. Para esa etapa de transformación innovadora, entonces, los servicios sociales podrían operar como ese espacio distribuidor que resulta clave en la ordenación del flujo de la vida por la casa, facilitando el mejor uso de otras habitaciones y del conjunto del domicilio.