#Diseño de #PolíticasSociales (toda la información sobre el nuevo libro)

Tengo la satisfacción de comunicaros que acabo de publicar un nuevo libro en papel: Diseño de políticas sociales. Fundamentos, estructura y propuestas (436 páginas).

En este enlace tenéis información detallada (PDF de 11 páginas, que incluye el índice) sobre el contenido del libro y aquí lo tenéis en la web de la editorial, donde se puede comprar.

Diseño de políticas sociales

Por otro lado, en el caso de que queráis un adelanto del libro por correo electrónico, encantado os lo hago llegar, solicitándolo a fernando@fantova.net. Si lo queréis en papel y tenéis algún impedimento para obtenerlo, decídmelo, por favor.

Espero que el libro os interese y os agradezco la consulta y la lectura y la difusión o reseña que podáis hacer sobre él, así como los comentarios que me queráis hacer llegar.

Intentaremos hacer presentaciones, para las cuales, con gusto, se admiten propuestas y colaboraciones (y de las que se informará en función del lugar).

Un abrazo.

Fernando Fantova Azcoaga

Gracias

Diseño de políticas sociales

Ahora que ya va a salir a la calle en papel el libro Diseño de políticas sociales, quiero daros las gracias públicamente a las personas que respondisteis con valoraciones o comentarios al artículo que lo precedía y colaborando para mejorar el libro. Espero no olvidarme de nadie (si es así, avisad, por favor). Gracias por tanto a:

José Adelantado

Raquel Agost

Manuel Aguilar

Borja Aguirre

Pablo Angulo

Lourdes Arana

María José Aranguren

Félix Arrieta

Elena Ayarza

Federico Barandiarán

Fermín Barceló

Ramón Barinaga

Jon Barrutia

Arantza Basagoiti

Begoña Basagoiti

Víctor Bayarri

Germán Beamud

Edorta Bergua

Martine Bernard

Ana Borge

Ane Bustinduy

Esteban Carrillo

Demetrio Casado

Pablo Casas

Paula Casas

Lorenzo Casellas

Jesús Castanedo

Raúl Castillo

Juan Carlos Castro

Alejandro Ceferino

Isabel Celáa

Mabel Cenizo

Dolors Colom

Víctor Cotillas

José Ángel Cuerda

Natividad de la Red

Eloisa del Pino

Blanca Deusdad

Eduardo Díaz

Natalia Díez-Caballero

Guillermo Dorronsoro

Javier Elorriaga

Aitor Etxebarria

Enekoitz Etxezarreta

David Facal

Jesús Norberto Fernández

José Manuel Fernández García

Rolando Franco

José Manuel Fresno

Isabel Galende

Ángel Garay

Anna García

Gustavo García Herrero

Marian García

Xabier Garmendia

Germán Gómez

Maite González

Mariana González

José Luis González Vadillo

Daniel Gutiérrez Porset

Pedro Hernández

Iratxe Herrero

Jon Iribar

Germán Jaraíz

Patxi Leturia

José Luis Longarte

Quico Lorenzo

Jorge Luna

Marita Macías

Maite Martín

Elena Martínez

Natxo Martínez Rueda

David Mateos

Manuel Medina

Patricio Melo

Paula Miranda

José Morgado

Luis Moreno

Pilar Munuera

María Cruz Muñoz

Miguel Ángel Navarro

Adela Olascoaga

Amaia Ortiz

Gabriel Otalora

Herlan Palacios

Iñaki Pariente

Naiara Parraza

Aitor Pérez Artetxe

Susana Pinedo

Santiago Pisonero

Ramón Puig de la Bellacasa

Esther Raya

Albert Recio

Meritxell Relaño

Arantza Remiro

Josep Ricou

Antonio Rivera

Fabiana Rodari

Gloria Rubiol

Rafael Ruiz de Gauna

Enrique Sacanell

Manuel Sánchez Alonso

Pedro Sánchez Amado

Néstor Sangróniz

Joaquín Santos

Luis Sanzo

Helena Sotelo

Laura Varela

Miguel Ángel Verdugo

Joseba Zalakain

Teresa Zinkunegi

Y un fuerte abrazo.

Fernando Fantova

Oportunidades en servicios sociales y otros servicios a las personas

BidaOsoaJornada

(Fragmento del resumen de la jornada de presentación de Bidaosoa, cuyo texto completo, de seis páginas, puede descargarse aquí.)

La acción combinada de la prolongación de la esperanza de vida de la población (asociada en ocasiones a limitaciones funcionales, a veces muy importantes) y los cambios en la división sexual del trabajo y la estructura y dinámica de las familias van generando un nuevo océano de necesidades. Estas necesidades pueden abordarse desde diferentes encuadres. Uno puede ser el que mira transversalmente todos los sectores de actividad pensando en las personas mayores (y en sus progresos en número y heterogeneidad de personas, protección social, poder adquisitivo o movilidad). Otro es el que mira más bien la autonomía funcional e integración relacional (de las personas de cualquier edad). Otro, por ejemplo, es el que hace el domicilio el entorno para la intervención. Todos ellos tienen su interés y cada agente, cada persona u organización que quiera ofrecer productos o servicios y encontrar un posicionamiento, habrá de irse ubicando en relación con esas diferentes coordenadas.

Nuestras ofertas en este ámbito han de desembarazarse de planteamientos asistencialistas o paternalistas que ponen el foco en los problemas y que se conciben para determinados colectivos específicos. Más bien hemos de cultivar miradas amplias que vean a todas las personas, a toda la comunidad como destinataria de nuestra oferta, en clave positiva, proactiva, de calidad de vida, de sostenibilidad de la vida. Se nos invita a ver a las personas a las que queremos ofrecer nuestros productos y servicios como protagonistas de su vida, como personas empoderadas, como personas con derecho a participar y decidir en todo aquello que les afecte. Se nos invita a pasar del blanco y negro o del estilo gris o triste a una completa, vital y diversa variedad de colores con el objetivo de la felicidad, del buen vivir.

Somos conscientes, en todo caso, de diversos obstáculos e interferencias que están dificultando que esas necesidades crecientes se transformen en una demanda efectiva que, por otra parte, esté respaldada por una solvencia económica (del Estado, de las personas destinatarias o de otros agentes). En muchas ocasiones nuestros servicios no aparecen o se perciben como suficiente diferenciados de las actividades y relaciones cotidianas de carácter familiar y comunitario. En otros casos nuestros servicios profesionales no son apreciados como diferentes de aquellos que se prestan por parte de agentes no profesionales. Frecuentemente padecemos la competencia desleal de la economía sumergida. En otras ocasiones, simplemente nos encontramos ante productos y servicios que están comenzando su ciclo de vida y que son poco conocidos, que todavía no se han abierto camino.

Por otra parte, no podemos desconocer el tremendo poder destructivo de determinadas decisiones políticas, estrategias económicas o tendencias culturales que promueven la extrema mercantilización e insostenibilidad de la vida, la desigualdad y precarización social, el recorte de la protección social pública y que, en definitiva, sostienen y extienden la imposibilidad efectiva de una vida digna y con derechos para muchas personas, generando un contexto tremendamente adverso para iniciativas que ponen en el centro el cuidado y la calidad de la vida de las personas. Para ir superando estos problemas necesitamos políticas públicas claras y decididas…

La política de empleo y el emperador desnudo

Job

(Fragmento de un artículo breve preparado para el blog de la Fundación Hugo Zárate, que puede descargarse aquí desde fantova punto net/Documentos propios/Cuestiones y políticas sociales)

A la hora de comprender adecuadamente este bien (el empleo), se ha de notar, también, que existe no sólo en la medida en que la persona puede y quiere, sino también en la medida en que una organización empleadora (y el sistema económico y el sistema social en conjunto) quieren y pueden. La situación de empleo (la inclusión laboral) acontece, entonces, cuando se produce un ajuste dinámico entre la posibilidad y voluntad de la persona y la posibilidad y la voluntad del entorno laboral y económico. Es una situación, por tanto, que tiene una dimensión individual y una dimensión colectiva que podríamos expresar con un juego de palabras que resumiría la finalidad de la política laboral: el empleo pleno y el pleno empleo.

Esa situación de empleo óptima, sin duda difícil de conseguir, es la que está en el punto de mira de la política laboral. Y está lejos de ser un hecho sencillo y estático. Es, más bien, un proceso dinámico y cambiante, una situación compleja que resulta de la interactuación de un buen número de circunstancias y voluntades individuales y colectivas. Por ello, como en el resto de bienes que protegen y promueven las diferentes políticas sociales sectoriales, nos encontramos con la imposibilidad de que la política sature la protección y promoción del bien. Que una persona obtenga y conserve un buen empleo (y luego, otro) y que ese empleo sea cada vez más satisfactorio para todas las partes implicadas depende de diversos factores y no sólo (ni principalmente) de la política de empleo que pueda realizarse en un determinado tiempo y lugar. Es procedente, sobre todo, subrayar que ese bien que denominamos empleo no puede crearse desde la política laboral. La política de empleo puede hacer muchas cosas para contribuir a que se cree o se mejore (o a que no se destruya o empeore) el empleo, pero justo lo que no debe hacer, por definición, es crearlo. Si la política laboral, en lugar de utilizar sus recursos y medios para contribuir a que se cree empleo, decidiera crearlo directamente, estaría posiblemente cayendo en la peor tentación, en el mayor reconocimiento de su fracaso.

Decimos esto porque el mercado de trabajo emerge a partir del mercado de bienes y servicios, al que concurren agentes privados y públicos. Las políticas públicas crean muchos empleos (como médicas, enfermeros, profesoras, auxiliares de ayuda a domicilio, administrativos o directivas), pero los crean, en primera instancia, para producir y entregar bienes y servicios. El propósito principal o central es la producción y entrega de bienes y servicios (con los que las políticas públicas compiten en los correspondientes mercados de bienes y servicios), mientras que la creación de empleo es (para los agentes privados y también para los públicos) un propósito o efecto derivado o colateral, convirtiendo a las políticas públicas en fuerzas en liza, también, en el mercado de trabajo.

Cuando se pone el carro delante de los bueyes y lo que importa es crear empleo, siendo secundarios los bienes y servicios que se producen y entregan, es porque algo se ha hecho o ha salido mal. Crear empleo directamente desde la política de empleo (salvo el necesario para su propio funcionamiento), en principio, es hacer a la persona y a la sociedad una propuesta tramposa, es caer y hacer caer en un doble vínculo en el que el mensaje explícito que corresponde a cualquier empleo (“sé productivo”) es contradicho por el mensaje implícito (“este empleo no existe por su carácter productivo sino porque te permite estar empleado”). Esto no quiere decir, como veremos, que desde las políticas de empleo no pueda incentivarse (incluso subvencionarse de forma importante) a los diferentes sectores productivos (y a sus agentes públicos o privados) para contribuir a la rentabilidad o sostenibilidad de determinados empleos. Pero no podemos olvidar que el empleo, paradójicamente, sólo puede ser creado, en puridad, solo tiene verdadero sentido, en el fondo, como efecto colateral provocado por agentes con otro propósito primario.

Debemos notar, por cierto, que la política de empleo (como el resto de políticas públicas) se presenta socialmente reclamando una parte de los recursos que fluyen en la economía y diciendo que hará algo que contribuirá a que ese mundo de actividad económica (pública y privada) sea más eficaz y eficiente en la creación y mejora del empleo. En una sociedad donde se destruye empleo, donde muchas personas desean tener un empleo, las miradas se vuelven hacia la política de empleo para que haga algo. Esa presión puede llevarle a cometer el error de hacer (o fingir hacer) algo que parece más directo (crear empleo) que lo que le toca hacer, que es contribuir indirectamente a que la actividad económica pública y privada cree empleo y reconocer sus limitaciones estructurales o sistémicas (la desnudez del emperador, al menos relativa).

Erakunde solidarioentzako estrategien bila

Participation

Hirugarren sektoreko erakunde asko bidegurutze estrategiko baten aurrean daude. Horrek esan nahi du –soil-soilik daukan funtzionamendu normalarekin jarraitzen badute eta ez badituzte erabaki garrantzitsuak hartzen eta ez badute nolabaiteko ziaboga bat egiten– bere iraunkortasuna, proiektu autonomiadun eta bere erreferentziazko ingurunean gizarteratzeko prozesuetarako ekarpen garrantzitsu gisa, arrisku larrian dagoela. Hori horrela gertatzen ari da azken urteotan ahultzen joan direlako subjektu estrategiko gisa, hau da, giza baliabide profesionalez hornitu baino lehen edo haratago, bere eginkizun eta nortasunarekin konprometituta dauden eta erakundearen gobernu eta orientazio estrategikorako legitimatuta eta ahalordetuta dauden hainbat kidez osatuta dagoen gizarte-kidego gisa.

Bestalde, aldi berean eta modu interaktiboan, erakunde hauen bezero ziren hainbat administrazio publikoren ahalordetzea gertatzen ari zen, eta erakunde horiek, hirugarren sektoreak kudeatutako esku-hartze sozialeko proiektuetan beren partaidetza ekonomikoa handitzen eta egonkortzen joan ziren neurrian, erakunde solidarioen aktibo estrategikoen (eta batez ere esku-hartze sozialeko prozesuetan inplikatutako profesionalen “egiten jakitearen”) zati handi bat bereganatzen ari ziren, formalki edo faktikoki. Hala eta guztiz ere, hirugarren sektoreko erakunde askok bere kudeaketa-eredua ez du behar adina edo behar bezala egokitu bezero publikoek emaitzazko eszenatoki horretan beren gain hartu duten zeregin berri horri erantzun ahal izateko.

Dena den, ulertu behar da prozesu hau, erakundeen erabaki boluntario eta arrakastatsuen ondorio dela neurri handi batean, izan ere, gizarteratzearen aldeko eta bere lana profesionalizatzeko (teknifikatu, kualifikatu, egonkortu) lanean botere publikoak konprometitzeko gai izan dira. Hala eta guztiz ere, azken urteotako krisiak begi bistan utzi du, behar izanez gero, ahultze instituzionala eta autonomia-galera zein neurritaraino izan den mingarria, baita hilgarria ere, hirugarren sektoreko erakunde askorentzat, ingurune politikoan eta administrazio publikoen portaeran aldaketa jakin batzuk gertatzen ari ziren unean.

Bestalde, zorionez, kasu askotan ahultze instituzionaleko eta autonomia-galerako prozesu hori ez da iritsi, inola ere, itzuli ezinezko puntu batera, eta erakunde horiek, oraindik ere, orain arte lortu diren gauza positibo guztiak indartuz etapa estrategiko berri bati ekitea ahalbidetzen dioten hainbat indargune dituzte (pozik dauden hartzaileak, langile askoren egiten jakite konprometitua, sustrai komunitarioak edo zeharkako kudeaketa-prozesuak, adibidez). Arrakasta izateko funtsezkoa da, besteak beste, behar bezala partekatutako ikuspegi bat izatea.

Los servicios sociales como sector económico de futuro

Senior woman in a wheelchair

El de los servicios sociales es probablemente del ámbito sectorial de la economía en el que de forma más exponencial están creciendo las necesidades en nuestras sociedades. Ello no quiere decir que crece a esa misma velocidad la demanda de servicios y menos aún una demanda respaldada por poder monetario de compra (de la persona que necesita el servicio o de un tercero, como puede ser la propia comunidad o sociedad, a través de la Administración).

La razón de este incremento de necesidades tiene que ver, fundamentalmente, con el cóctel formado por: más personas con limitaciones funcionales y menos soporte familiar y comunitario. En parte también se incrementa la demanda de estos servicios por la elevación del nivel (económico) de vida de determinadas capas sociales. Tan relevante es la necesidad en este ámbito que se ha llegado a hablar de los servicios sociales como el cuarto pilar de nuestros sistemas de bienestar.

Sin embargo el desarrollo de la rama de actividades y la articulación del compromiso público no tienen parangón con los existentes en los otros tres pilares (salud, educación y garantía de ingresos/pensiones). Tampoco despega como se esperaba la demanda de estos servicios, en la medida en que no se diferencian con suficiente claridad y potencia de la autoprovisión y provisión familiar y comunitaria y de la provisión remunerada no suficientemente profesionalizada o formalizada.

Nos encontramos, por tanto, ante un ámbito sectorial emergente y confuso. Un ámbito necesitado de investigación, desarrollo e innovación (que será, necesariamente, tecnológica y social) y de un adecuado enfoque marketing. Un ámbito sectorial, ciertamente, en el que no está definido el terreno de juego del mix de bienestar, es decir, del papel y la articulación de las aportaciones de la propia persona, de su entorno familiar y comunitario, del mercado, del sector solidario y del Estado. Todo ello, por cierto, está presionando con fuerza a un ámbito sectorial contiguo como es el de la sanidad, donde el peso y la garantía del Estado es mucho mayor y dónde se están produciendo cada vez más ineficiencias y sobrecostes por el infradesarrollo del sector de los servicios sociales y otros servicios a las personas.

Todo esto debe ser tenido en cuenta por aquel agente que desee incidir en el desarrollo de actividad económica y creación de empleo en el sector. Debe comprenderse bien de qué va el negocio (básicamente de conseguir ajuste dinámico entre autonomía funcional e integración relacional). Debe comprenderse la forma en la que esta actividad formal interactúa con (y se diferencia de) los cambiantes y menguantes apoyos primarios. Debe comprenderse qué actores hay en el escenario y cómo interactúa con ellos el modelo de negocio.

Cada actor debe identificar qué puede hacer para promover el desarrollo del sector, desarrollo que contribuirá a la mejora de la calidad de vida de la población, además de crear empleos muy interesantes desde diversos puntos de vista. Las estrategias habrán de ser combinadas: dibujo político del terreno de juego, incentivos fiscales para el desarrollo del sector, fortalecimiento científico-técnico, creación de tejido empresarial, innovación en modos de articulación de los cuidados familiares y comunitarios y los formales (públicos y privados), políticas de rehabilitación y accesibilidad del entorno físico y otras.

(Fragmento de un texto a trabajar próximamente con Bidasoa Activa, que se colgará más adelante.)