Cuarta edición del “Manual para la gestión de la intervención social”

Portada cuarta edición

Publicado originalmente en papel en 2005, está disponible la cuarta edición en papel y la primera en libro electrónico.

Este libro está escrito pensando en las personas que tienen o pueden llegar a tener responsabilidades de gestión en unidades, organizaciones, sistemas o redes que hacen intervención social. Pretende ser de utilidad para los sistemas públicos de servicios sociales, la intervención social que realizan las organizaciones no gubernamentales o la acción social desarrollada por empresas socialmente responsables.

Pretende ser un manual básico y práctico, de utilidad para el día a día de quienes tienen responsabilidades de gestión, para la capacitación de personas que desean mejorar sus competencias en el área o para la formación de estudiantes cuyo currículo incorpora contenidos de organización y gestión.

En él se ha intentado recoger, seleccionar, elaborar, articular y presentar de forma integral, sintética y ordenada conocimiento científico y técnico actualizado y relevante con modelos de referencia, experiencias significativas, casos de interés e instrumentos de utilidad.

El manual señala que el conocimiento sobre las organizaciones y su gestión se sitúa en un espacio fronterizo entre lo micro y lo macro, entre la acción humana y la estructura social y, precisamente por ello, puede resultar estimulante, clarificador y útil en un ámbito, el de la intervención social, de creciente importancia en nuestras sociedades complejas y cambiantes.

Para acceder a la referencia del libro en la editorial, pinchar aquí.

Political universalization and conceptual universalization of social services

Social services

The movement for the declaration and guarantee of subjective rights or universal entitlement to social services is a movement which, by definition, must be parallel to that of delimitation, precise definition of the object, content of the social services, identification of the assets they protect and promote and the technical and organisational means that will allow these rights to be guaranteed.

I consider that what we must leave behind the perception of the social services as a general broom wagon, with no content of its own, able to attend to any needs at all (personal aid, housing, money, health, education…) for people who, for whatever reason, had not obtained a response to these requirements via the same resources or in the same environment as the majority of the population.

That was a horizontal concept of the social services (transversally covering people’s different needs) and we are beginning to erect the fourth pillar, i.e. place the social services in a vertical position. And at this time, the social services are indeed in a position of having to identify the assets they protect or promote. They can not talk about people in their totality, as none of the pillars (health, education, income security, etc.) take people in their totality into account.

I consider that the asset protected and promoted by the social services, the specific need they cater to, the object that provides their specific added value, is the dynamic bonding of functional autonomy and relational integration. If we study the situation, we can see that this dynamic bonding of functional autonomy and relational integration is lacking in the problematic cases which, we believe, require a response from the social services. Because this balance is a valuable asset. This balance can be very positive in the case of a baby, for example, or an eighty-year-old in a situation of functional dependency, when they have a powerful, close-knit family and community network to support them. It is very positive in the case of a celibate hermit, or an executive single woman, constantly travelling, with few informal ties but with a huge capacity for autonomous development.

We could thus say that a series of social changes make a particular type of social need more intense and more visible, and this nurtures the development of the social services. New techncical and political developments mean exciting times are ahead, and they are set to be a launchpad for the social services as the fourth pillar, with the concept of subjective rights to catalyse this launch.

More information: fantova.net/Own documents/Intervention and social services.

 

Trabajando en las políticas públicas de bienestar: ¿una de zombis?

zombies[1]

En una sesión de trabajo en un Ayuntamiento del cinturón industrial de Barcelona, nos imaginábamos nuestro trabajo público por el bienestar comunitario como una serie de televisión, comentando que nos gusta imaginarla como una serie coral, donde somos actores y actrices secundarias, posiblemente de carácter y, deseablemente, de lujo, pero secundarias en relación con el protagonismo de la ciudadanía y la comunidad. 

Siguiendo con la metáfora cinematográfica, sin embargo, nos aparecía el riesgo de convertirnos en zombis, en muertos vivientes (o de estar en un mundo irreal, como Matrix). Muchas de nosotras, muchos de nosotros, provenimos del mundo asociativo, de los movimientos sociales, de procesos emancipatorios. En un momento dado nos profesionalizamos como funcionarias y funcionarios enrollados, muy próximos a las personas, a la comunidad (de la que somos parte en muchas ocasiones) y a la ciudadanía como agentes comprometidos con procesos de diseño, implementación y seguimiento de políticas progresistas en el campo del bienestar (servicios sociales, cultura, salud, igualdad…).

Sin embargo podemos ser víctimas o cómplices de un proceso perverso de achique de espacios. Por una parte la comunidad, que padece los procesos de precarización y los recortes nos siente cada vez más lejanas y privilegiados. Por otro lado, las condiciones normativas, políticas y presupuestarias para el impulso de políticas e intervenciones progresistas empeoran o pueden empeorar. Y por otra parte, tanto personal como institucionalmente podemos ir perdiendo ilusión, flexibilidad, capacidad de innovación… En esas situaciones algunas personas pueden quemarse, enfermar, irse a casa, ser despedidas… Pero otras podríamos quedar como zombis, como muertos vivientes (o como habitantes de Matrix), como trabajadoras y trabajadores que, aparentemente, seguimos vivos y operantes pero que, en realidad, ya no hacemos aquello que se supone que tendríamos que hacer ni desencadenamos los efectos que tendríamos que desencadenar.

¿Será nuestra serie una de zombis? ¿Estaremos en realidad en Matrix? Creemos que no, creemos que sigue habiendo oportunidades en los cambios sociales que hay alrededor; que seguimos siendo y teniendo, como fuerza trabajadora de lo público, un valioso patrimonio de conocimientos, capacidades, contactos y valores; que no es verdad eso de que todas las políticas y políticos son iguales…

Miramos a la comunidad, en su diversidad y en su unidad, en su fragilidad y resiliencia, en su tendencia a la exclusión y en su capacidad de acogida, en su necesidad de acompañamiento y en su creatividad inagotable. Y allí seguimos encontrando claves para reinventar las políticas e intervenciones públicas, que no volverán a ser como en los viejos buenos tiempos pero que igual conseguimos que sean incluso mejores. Esperamos que esto no sea una utopía inalcanzable sino una utopía generadora de energías creativas y realistas.

Se puede descargar el documento completo de la sesión en Otros documentos/Desarrollo comunitario y sector voluntario de fantova.net

Atención a la dependencia (funcional) y servicios sociales: algunos puntos de partida

El debate sobre la atención a las personas en situación de dependencia se ve dificultado, a mi juicio, por algunos malentendidos o desenfoques al respecto, malentendidos y desenfoques que el debate, aprobación, desarrollo y aplicación de la llamada ley de dependencia no siempre ha contribuido a corregir. Siendo lo realmente grave la desinversión pública que se está produciendo en materia de atención a la dependencia, no me parece, en todo caso, baladí hacer una pequeña reflexión buscando claridad terminológica y, en definitiva, intentando mejorar el abordaje conceptual del asunto.

En el debate público sobre cuestiones de bienestar, normalmente, cuando se habla de dependencia nos estamos refiriendo a un tipo de dependencia, la dependencia funcional, aunque es evidente que existen otros tipos. Hablamos de dependencia funcional cuando la necesidad de ayuda externa para desenvolverse en la vida cotidiana que tiene una persona es relativamente importante. Existen muchas situaciones de limitación funcional (que puede ser motriz, cognitiva, sensorial…) y necesidad de apoyo que, por su carácter temporal, por su envergadura o por otras razones no llegan a ser consideradas nunca como situaciones de dependencia funcional.

Ahora bien, me parece relevante entender que, más allá de las que técnica o administrativamente podamos identificar como situaciones de dependencia funcional, las limitaciones funcionales y las necesidades de apoyo para el desenvolvimiento cotidiano forman parte de la vida de todas las personas. Con seguridad desde que nacemos hasta unos cuanto años después y muy probablemente también en otros momentos o períodos de nuestra vida.

Manos 

A mi entender es fundamental señalar que esa necesidad de cuidado llama, inicialmente, a las personas con las que tenemos un vínculo relacional (en primera instancia familiar; en general, comunitario). Ello es lo que denominaríamos un universal antropológico. Que las personas nos cuidemos y apoyemos unas a otras en el seno de relaciones familiares y comunitarias (no regidas por la lógica del intercambio mercantil o la de la obligación profesional) es, en sí mismo, un bien protegible, una realidad social a promover, un vínculo valioso para cada persona y para el conjunto de la sociedad. Existen aspectos o dimensiones de nuestra necesidad de recibir cuidados y apoyos (relacionadas con la intimidad o los valores, por ejemplo) que las hacen especialmente apropiadas para ser abordadas en el marco de relaciones con el componente de compromiso y confianza propio, en principio, de las relaciones familiares y comunitarias.

He propuesto que el ajuste dinámico entre autonomía funcional e integración relacional (podríamos hablar de “interacción humana” o “autonomía en convivencia”) pueda ser identificado como el bien que protegen o promueven los servicios sociales. Esto tiene consecuencias que pueden ser controvertidas, puesto que no es lo mismo entender que el objeto es la autonomía (y dependencia) funcional como tal que considerar que la finalidad de los servicios sociales tiene que ver más precisamente con el ajuste entre autonomía e integración, es decir, entre dependencia funcional y soporte relacional.

A mi modo de ver este planteamiento vale para todas las edades, pues en todas ellas ha de buscarse el óptimo de autonomía funcional e integración relacional. Y supone no ver la relación entre cuidado familiar y cuidado profesional como un juego de suma cero sino como un juego de suma positiva en el que ambos tienen su sitio específico y ambos pueden y deben ser sinérgicos en la medida de lo posible.

Nuevos documentos en Intervención y servicios sociales (tanto en Documentos propios como en Otros documentos).

Gizarte ongizatearen krisia eta berrikuntza: erronka mundiala

Ongizate Estatuaz ari garenean, pertsonen beharrizan garrantzitsu batzuen bermeaz hitz egiten ari gara, Estatuak emanda, norberaren baliabide edo ahalmenak kontutan hartu barik (zentzu orokorrean).

Ongizate Estatuaren krisia ez da azken bost edo sei urtetatik hona datorren prozesu bat. Hamarkada batzuk daramagu krisi horretaz hitz egiten, gizarte aldaketa sakon batzuk direla eta: globalizazioa, indibidualizazioa, enpleguaren falta, zaintzen krisia…

Pilares

Ongizate Estatua defendatzen dugunok, eraikuntza historiko bat dela ulertu behar dugu eta bere berrikuntzaren beharra onartu. Alde batetik, lanaren banaketa sexual onartezin baten gainean oinarrituta egon delako. Beste alde batetik gizarte arrisku berri batzuei erantzuna emateko prest egon ez delako. Eta beste aldetik, Ongizate Estatuaren arrakasta eta mugengatik, kasu batzuetan, hiritarren jarrera aktibo eta solidarioak ahultzen direlako (laburki esanda).

Interdisciplinariedad

Ongizate Estatuaren defentsa, kasu batzuetan, defentsa itxia eta gogorra izan beharko du, atzera pausurik eman gabe. Beste kasu batzuetan, gizarte berrikuntzaren bidez, beldur barik, sinergia berriak lortzeko saioak egin eta ebaluatu behar ditugu: enpleguaren banaketa, zergen eta sarreren bermearen kudeaketa zuzen eta progresiboa, komunitatearen autogestioa, familia eta lanaren arteko uztartzea eta aniztasunaren kudeaketa bultzatuz.

Gehiago irakurtzeko, adibidez: “Mendetasunetik haratago”

Cambio de época, tercer sector y complicidad social

La denominación “tercer sector” que usamos para referirnos a un conjunto de organizaciones y procesos sociales es ambiciosa y arriesgada, pues supone reclamar para dicha parte de la realidad social un estatuto equiparable al del mercado y al del Estado (y al de la comunidad, por cierto), en tanto que poseedora de una lógica y unos valores específicos y diferenciados. En todo caso, nos atrevemos a hacerlo, como queda reflejado en el siguiente dibujo, tomado de Pestoff:

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Mirando el dibujo podríamos decir que hay bienes que entendemos como comunes y que aspiraría a gestionar el tercer sector (mientras el mercado se ocupa de los bienes privados, el Estado de los bienes públicos y la comunidad sería entendida como un stock de bienes o vínculos relacionales tanto fuertes como débiles).

Cuando pensamos en el cambio de época (#canviepoca @OTS_org) que estamos viviendo y en cómo afecta al tercer sector, el relato que intentamos construir no se refiere fundamentalmente a la crisis que nos afecta en estos últimos años sino a una más profunda y prolongada que está transformando nuestros sistemas o modelos de bienestar y la sostenibilidad de nuestra vida en las últimas décadas en clave de globalización, financiarización, individualización, destrucción de empleo, fragilización de vínculos, cambio de la pirámide demográfica, crisis de los cuidados, deterioro mediambiental, deslegitimación del Estado, reconfiguración de sujetos…

En el contexto de estas crisis, quienes venimos trabajando en procesos de intervención y políticas sociales no sólo sentimos las amenazas y agresiones externas que recibe el Estado de bienestar sino que también intentamos analizar sus debilidades y limitaciones internas, tal como se había ido desarrollando en nuestro entorno. Entre ellas su vinculación a una injusta y empobrecedora división sexual del trabajo y sus dificultades para desencadenar conductas de responsabilidad comunitaria, proactividad cívica y compromiso ciudadano.

Desde una reflexión de ese estilo, a mi entender, el tercer sector está llamado a superar el achique de espacios al que le ha llevado un prolongado y excesivo abrazo del oso con las Administraciones públicas, apostándole en mayor medida a su función de gestor equitativo y universalista de bienes comunes y promotor y protector de bienes relacionales en las redes familiares y comunitarias, en clave de complicidad social, pues el futuro sostenible de nuestro desarrollo social en igualdad ciudadana no va a salir del desigual combate que ayer y hoy (como en un reiterativo día de la marmota) libran el Estado realmente existente y el mercado realmente existente en la arena política y mediática, en ocasiones agarrados el uno al otro en forma axfisiante como boxeadores sonados.

Más reflexiones, debates y referencias en Mis documentos/Desarrollo comunitario y sector voluntario.