Un ecosistema de conocimiento e innovación para los servicios sociales

estiu

Partimos de una mirada sobre nuestros servicios sociales como un ámbito de actividad sometido a restricciones y demandas contradictorias. Posiblemente los servicios sociales de responsabilidad pública tienen un posicionamiento difícilmente sostenible y crecientemente ineficiente, dado que están formateados, en buena medida, para racionar dinero para la subsistencia a personas en situación de emergencia económica y para hacerse cargo globalmente o casi globalmente de la vida de personas cuyas limitaciones funcionales y de relaciones primarias compromete su supervivencia (mayoritariamente mediante asistencia directa por parte de personal de baja cualificación).

Sin embargo, cabe imaginar una reconversión (no fácil pero sí factible) de los servicios sociales para ser una rama de actividad (una industria) reconocible por su capacidad para promover y proteger la interacción de todas las personas, definida ésta como la situación de equilibrio dinámico entre la autonomía funcional para las decisiones y actividades de cualquier persona en su vida diaria o cotidiana y los apoyos naturales con los que cuenta por sus relaciones primarias de carácter familiar o, en general, comunitario.

Sea como fuere, necesariamente, es una estrategia de reconversión que necesita apoyarse en el conocimiento y la innovación. Al modo de las personas con responsabilidad política que lideraron el proceso que condujo a llevar los primeros astronautas a la Luna, se propone la audacia política de entender que la misión de construir unos servicios sociales públicos que traten la interacción de todas las personas como un bien público justifica la implicación de los poderes públicos en la creación del conocimiento y el impulso a la innovación que necesitamos para dichos servicios sociales, pues no sabemos todavía lo suficiente como para tener dichos servicios sociales (aunque les dedicáramos mucho más dinero del que ahora les dedicamos).

En este contexto, algunas propuestas estratégicas para avanzar podrían ser:

  1. Potenciar en las personas con responsabilidad política en materia de servicios sociales la conciencia de la necesaria reconversión tecnológica con base científica de los servicios sociales.
  2. Priorizar la investigación, diagnóstico, estratificación y evaluación que ayude a identificar las necesidades, recursos, capacidades y efectos que corresponden al objeto específico de los servicios sociales (no cabe integración horizontal si previamente no hay identidad como rama).
  3. Apoyar la innovación tecnológica y social que permita visualizar y visibilizar los servicios sociales como rama, su impacto preventivo y su integración horizontal con otros ámbitos de actividad (singularmente vivienda/urbanismo y salud) en la comunidad y el territorio.
  4. Favorecer los espacios de encuentro y colaboración entre referentes y productoras de conocimiento de las distintas disciplinas/profesiones y colectivos poblacionales.
  5. Impulsar dinámicas tripartitas en las que participen proveedoras, instituciones políticas y agentes especializados en conocimiento.
  6. Conectar las dinámicas locales de investigación, desarrollo e innovación en servicios sociales con las dinámicas internacionales generales de ciencia y tecnología desde apuestas de país.

(Principales contenidos de la conferencia inaugural de la Escola d’Estiu de la Diputación de Barcelona que comienza el 8 de julio. Clicar aquí para descargar un texto más amplio.)

Reencuentro en Vilafranca (relato breve sobre destrucción creativa)

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Pablo, María, Eduardo y Gloria están cenando, un día de 2019, en la casa en la que se criaron a mediados del pasado siglo y están recordando una cena similar, compartida en 1979, después del fallecimiento, con pocos días de diferencia, de Elvira y Joan, madre y padre de Gloria, Eduardo, María y Pablo. También de José, que estuvo en 1979 y no está en 2019. Conversan sobre los cambios en su vida y en sus entornos en estos últimos cuarenta años.

En 1979 Pablo llegó a la cena vistiendo su sotana recién planchada por una empleada doméstica del convento en el que vivía. Pertenecía a una congregación religiosa masculina con miles de miembros en activo en todo el mundo, dedicada a la educación y atención de la infancia. Pablo abandonó la congregación y dejó de ser sacerdote en la década de los ochenta y, en la actualidad, los miembros en activo de esa congregación son poco más de doscientos, ninguno se dedica a la educación y atención de la infancia y varios responsables de la institución están denunciados ante los tribunales por casos de pederastia.

María aprovechó el encuentro de 1979 para comunicar al resto el día de su boda con Alberto, su novio de toda la vida, y su decisión de dejar su empleo para ser ama de casa, así como de ser madre, cuanto antes, de familia numerosa. María, tras dar a luz a dos hijos, se divorció de Alberto y, posteriormente, lo hizo también de José Manuel, su segundo marido, con quien tuvo una hija. En la actualidad, María tiene una relación de pareja con Mercedes, compañera de trabajo.

Eduardo era en 1979 un prometedor ejecutivo de la multinacional Kodak, líder mundial del sector de la fotografía, y acababa de recibir la propuesta de un importante ascenso para liderar una estrategia de expansión de la empresa en América Latina. Cuarenta años después sabemos que Kodak fue una empresa que se destruyó al ser incapaz de transformarse en el contexto del proceso de desarrollo de las tecnologías digitales y la contracción del mercado de la película fotográfica y la fotografía analógica.

Gloria se había metido en política en aquellos años de la transición y gracias a Carlos Bustelo, ministro de Industria en 1979, había obtenido un puesto directivo en Telefónica, empresa pública que acababa de instalar el teléfono 10 millones en España. Hoy esa empresa es una multinacional privada y María es una ejecutiva dentro del área de transmisión digital de contenidos audiovisuales. Carlos, Bustelo, con quien María sigue teniendo contacto, ha participado recientemente en actos del partido Vox.

En 1979, José, el hermano pequeño, no quería estudiar y se iba a hacer la mili. Moriría por el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) pocos años después, tras una historia de adicción a la heroína, ingresos en servicios sanitarios y sociales y vida en la calle. En 2019 la mili no existe; el sistema sanitario español consiguió invertir radicalmente la tendencia, reduciendo, por ejemplo, un 68% las muertes por SIDA entre 1995 y 1998; y profesionales de los servicios sociales que, en su momento, atendieron a José continúan en el sistema, trabajando por su mejora, integración y universalización en este mundo cambiante.

(La fotografía, tomada de El País, corresponde a una bodega modernista de la comarca del Penedés y el relato tomó forma en una conversación con responsables de servicios sociales de la zona, preparando el encuentro de hoy, que comenzaremos con su lectura.)

#Innovación en #ServiciosSociales: dibujando un marco (con pistas)

 

(Esquema preparado para la Jornada de la Fundación Pilares prevista para el 16 de junio de 2017 en Madrid y para una próxima sesión con Servicios Sociales Integrados en Bilbao, con hipervínculos de referencia para los ejemplos o pistas que se aportan.)

  1. Hablando desde la posición de un consultor.
  2. Kodak/AICP: innovación, retroinnovación, innovación tecnológica e innovación social.
  3. Situándonos en la conversación técnica (CasadoSIPOSO: sectorial, relacional, personal, diversa, comunitaria), normativa y estratégica sobre servicios sociales española (e internacional: Reino Unido).
  4. La construcción de la comunidad de conocimiento e innovación en servicios sociales (SiiSPilares).
  5. Algunas líneas de innovación:
    1. Innovación en los instrumentos de diagnóstico y evaluación más focalizados sobre el objeto de los servicios sociales (autodeterminación, exclusión relacional, relaciones familiares, activos comunitarios) (OrmaetxeaGarcía-LongoriaCardona).
    2. Innovación tecnológica en productos de apoyo a la interacción (autonomía funcional/integración relacional) de las personas (CarreteroAAL).
    3. Innovación tecnológica/organizativa en procesos administrativos (interoperabilidad de la información, segregación de garantía de ingresos, recursos humanos) (BarrigaOsonaprepaidBurtney).
    4.  Innovación metodológica: intervenciones poblacionales, preventivas, domiciliarias, comunitarias/personalizadas (Buurtzorgnidos familiaresSSIRadarsCuidamos Contigo).
    5. Innovación social para la sinergia entre agentes (uberizaciónnudgebancos de tiempoMuircomunidades compasivasRodríguez CabreroFresnoWILCOIESIBonos de Impacto Social).
    6. Innovación política para la integración vertical y horizontal de la atención (UEOCDECohousingHousing FirstSustainability and Transformation Plans-The King’s Fundindividual budgets).
  6. Conclusión: de la apuesta por la estructura y la norma a la apuesta por el conocimiento y posicionamiento.

Pilares 3

¿Qué innovación social queremos?

Innovación 2

La innovación es, sin duda, una institución prestigiosa en nuestra sociedad. Buscamos la innovación, esperamos la innovación, exigimos la innovación. Cuando pensamos en la curación de nuestras enfermedades, en la manera de comunicarnos con las personas que queremos, en la forma de transportarnos o, en definitiva, en la respuesta a las más diversas necesidades, nuestra mirada se dirige, en buena medida, a la investigación científica, al desarrollo tecnológico y a las nuevas creaciones que puedan surgir de la correspondiente dinámica de gestión del conocimiento.

Y como le pasa a casi cualquier sustantivo relevante en nuestros días, al sustantivo “innovación” alguien le puso el adjetivo “social”. Y, desde luego, tiene todo el sentido que esas nuevas respuestas sean sociales en un doble sentido: porque es el conjunto la sociedad y sus diversas representaciones e iniciativas, y no únicamente el mercado, quien debe juzgar el valor de las innovaciones y porque es el conjunto de la sociedad –y no sólo las instituciones del conocimiento científico, tecnológico o experto– quien es considerada capaz de innovar.

Sin embargo, no debemos desconocer que en las propuestas y prácticas de innovación social realmente existentes subyace en muchas ocasiones un discurso filosófico y agenda política –más o menos evidentes– de cuestionamiento acrítico de la capacidad de los poderes públicos para organizar la vida social y de entronización de los emprendimientos privados como forma privilegiada de dar respuestas eficientes y sostenibles a las necesidades de la población.

Existen, sin embargo, iniciativas comunitarias, autogestionarias, alternativas y solidarias de innovación social por las que merece la pena apostar, buscando alianzas creativas entre la sociedad civil capaz de organizarse y las políticas públicas garantes de derechos sociales a cuya conquista no podemos renunciar y en cuyo desarrollo, reinvención y sostenimiento hemos de participar.

Artículo publicado en begirada.org (aquí). Más sobre el asunto: aquí (PDF 23 páginas).

Conocimiento e innovación en políticas sociales

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Proponemos un análisis de la realidad en el que se subrayan dos elementos que resultan especialmente relevantes para el diseño de políticas sociales: la centralidad de la crisis de los cuidados y el subrayado acerca de la crisis de los sujetos que, en su dialéctica y en sus pactos, alumbraron el Estado de bienestar. Tanto estos fenómenos de más largo aliento como la crisis de los últimos años afectan a las políticas sociales y, por eso se ha hablado de la “doble crisis del Estado de bienestar” (Taylor-Gooby). Seguramente, en todo caso, las amenazas externas hacen mella en las debilidades internas e interactúan con una serie de “efectos perversos, apropiaciones indebidas y riesgos morales de las políticas sociales” (Luis Moreno). Cabría preguntarse en qué medida el Estado de bienestar llega a unos límites cuantitativos (por la cantidad de solidaridad que está dispuesta a aceptar el electorado) o cualitativos (por la capacidad del Estado de dar respuesta a determinadas necesidades) sin caer en bucles de colonización o paradojas sistémicas (dobles vínculos o trampas sistémicas).

El actual momento de las políticas sociales es, por todo ello, un momento de (amenaza y) oportunidad para las disciplinas y profesiones de la intervención social (como el trabajo social, la educación social o la psicología de la intervención social) porque la crisis de los cuidados y la crisis de los sujetos (entre otras) ponen a las políticas sociales en la tensión de recalibrarse y reconfigurarse en el nivel macro (con un nuevo modelo y posicionamiento de los servicios sociales en clave relacional, tecnológica y universal) y, a la vez, tornarse más personalizadas, empoderantes, relacionales y comunitarias en el nivel micro. Estar a la altura de esa (amenaza y) oportunidad pasa fundamentalmente por más y mejor conocimiento para una intervención social de mucho más valor añadido y de mucho mejor posicionamiento ante la ciudadanía y los diversos agentes relevantes. Por tanto, un conocimiento que permita una potente innovación tanto tecnológica como social.

La apuesta por un salto cualitativo en la aportación de valor basada en el conocimiento por parte de las profesiones y disciplinas de la intervención social, a nuestro entender, pasa por abandonar pretendidas (y nunca logradas) posiciones centrales, transversales, globales, holísticas o integrales en el ámbito de las políticas sociales y centrarse en la promoción y protección de la interacción (autonomía funcional en integración comunitaria) de todas las personas en su diversidad sexual, funcional, generacional y cultural. Para desde ahí, eso sí, construir junto con otras disciplinas y profesiones las necesarias intervenciones, estrategias y políticas intersectoriales e integradas, capaces de gestionar la complejidad.

(Para un desarrollo ampliado de esta entrada ver aquí la ponencia presentada en el Sexto Congreso del Colegio de Trabajo Social de Madrid. El dibujo es de Pernan Goñi.)

Innovación transformadora en intervención social

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Las disciplinas y profesiones de la intervención social (especialmente, en España, trabajo social, educación y pedagogía social y psicología de la intervención social) deben alinear, unir y multiplicar sus esfuerzos de producción y gestión del conocimiento para la construcción de una intervención social despojada de enfoques residuales y tics asistencialistas, orientada resueltamente a la protección y promoción de la interacción (autonomía funcional e integración relacional) de todas las personas. Ello permitirá fortalecer el sector de los servicios sociales y reordenar sus relaciones intersectoriales con otras ramas o pilares de la política social. Las y los profesionales de la intervención social deben rentabilizar en términos de conocimiento tanto su posición central en el sector de los servicios sociales como su necesaria presencia en otros sectores de actividad y el diálogo y colaboración interdisciplinar que se da desde ambos tipos de situaciones.

Las tecnologías para la autonomía en el entorno y para la información y la comunicación están llamadas a transformar el núcleo duro del proceso operativo de intervención social, están llamadas a colocarse en el corazón de la prestación de servicios sociales. Los modelos de atención centrada en la persona buscan reconocer la voz (en expresión de Albert Otto Hirschman) de las personas. Esto, que debiera hacerse por razones éticas, viene urgido, cada vez más, por el puro instinto de supervivencia de un sistema de servicios y de unas intervenciones profesionales creciente o recurrentemente amenazadas por la desafección popular; amenazadas en realidad por agentes institucionales crecientemente endogámicos y opacos que pervierten y, en ocasiones, secuestran los procesos de intervención social.

Las y los profesionales de la intervención social, pese a la amenaza del eterno retorno del asistencialismo punitivo y la insignificancia residual, podemos encontrar en la apuesta individual y colectiva por un salto cualitativo en la dinámica de gestión del conocimiento e innovación tecnológica y social la herramienta y la ilusión necesarias para estar a la altura del reto presente y futuro de transformación de nuestros servicios sociales y nuestro sistema de bienestar.

(Fragmento adaptado del final de la intervención preparada para el próximo congreso de trabajo social de Madrid.)

Innovación contracultural en la atención a mayores

Podríamos denominar “crisis de los cuidados” a una de las facetas o dimensiones fundamentales de la crisis sistémica o cambio de época que podemos estar viviendo en este paso del siglo XX al siglo XXI. Tiene que ver con una red de fenómenos: Por un lado la transición demográfica relacionada con el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población en todo el mundo (que, al menos de momento, está suponiendo un aumento de las situaciones de enfermedad crónica y limitación funcional). Por otro lado la progresiva superación de la llamada división sexual del trabajo en un contexto de reconfiguración de los tamaños, estructuras, dinámicas y modalidades familiares y convivenciales, con la consiguiente disminución radical de la disponibilidad familiar y comunitaria para el cuidado cotidiano (al menos a día de hoy).

Esa crisis de los cuidados, unida a otros fenómenos de esta época de la globalización (migraciones, individualización, mercantilización, consumismo, políticas de recorte…) convierte en cada vez más obsoleto e insostenible el sistema político y organizativo clásico de nuestros Estados sociales, cuyas principales herramientas (pensiones contributivas y sanidad universal orientada a los procesos agudos) son incapaces de hacer frente, tal cual, a los nuevos retos.

Ello nos obliga a procesos de innovación técnica, social y política para imaginar, diseñar, desarrollar, experimentar y extender formas cada vez más sinérgicas y sostenibles de dar respuesta colectivamente a las necesidades de apoyo cotidiano que cada vez más personas mayores (y otras) presentan en nuestra sociedad.

Gizarte zerbitzuak

La estrategia debiera conducir a medio plazo a conseguir superar la dicotomía casa-residencia que en este momento preside las decisiones (o las no decisiones) de muchas personas con limitaciones funcionales para el desenvolvimiento cotidiano en un momento de su vida, gracias a una reorganización de la vida comunitaria consciente de la masa crítica de personas (empezando por todas las personas hasta cierta edad) que necesitan apoyo personal para su desenvolvimiento cotidiano.

En cualquier caso hemos de ser conscientes del carácter profundamente contracultural y perturbador de cualquier estrategia o agente que pretenda construir una comunidad que asuma consecuentemente la dignidad de la vida humana en su vulnerabilidad y que construya una cultura, una economía y una política al servicio de la sostenibilidad de esa vida, sin discriminar a las personas en función de su edad, capacidad funcional, disponibilidad económica o densidad de su red familiar o comunitaria de apoyo. Seamos conscientes del carácter profundamente contracultural y perturbador de la afirmación de la vida, de la cultura de la vida alargada, del reconocimiento de los dividendos demográficos entendidos como el inmenso valor agregado que conseguimos en nuestros proyectos vitales más prolongados.

Próximamente texto completo trabajado con Zahartzaroa (jueves, 30 de enero de 2014) en fantova.net

Desarrollo tecnológico e innovación sociosanitaria

El 22 de noviembre de 2013, el Grupo Servicios Sociales Integrados y Tecnalia organizó una jornada sobre atención a personas con limitaciones funcionales en el entorno domiciliario mediante el uso de tecnologías avanzadas de la información y la comunicación.

Reflexionamos sobre la centralidad que los cuidados cotidianos de las personas van adquiriendo en nuestro modelo de sociedad y de bienestar y la necesidad de reorganizar la vida comunitaria y los apoyos profesionales para la sostenibilidad de la vida, de la vida de todo el mundo, pues todas las personas podemos planificar nuestra vida contando con la realidad o la eventualidad de tener necesidad de ayuda personal de cierta intensidad (nosotras o personas con las que tenemos vínculos familiares o comunitarios) ahora o en el futuro.

Para organizar los apoyos (relacionales, sociales, sanitarios, domésticos…) que podamos necesitar, una de las claves de presente y de futuro es la incorporación de diferentes avances tecnológicos, en el terreno de la comunicación, de la domótica… Avances que mejoran nuestra calidad de vida y facilitan la integración de la atención procedente de diferentes sectores de actividad y, específicamente, sistemas públicos de servicios. Concretamente la integración sociosanitaria.

Intentamos analizar algunos obstáculos que están dificultando la incorporación de estas mejoras en algunos casos: la asimetría entre los servicios sociales y la sanidad, la insuficiente claridad en las reglas del juego en un momento de ataques y convulsiones en el sistema de bienestar…

Intentamos analizar cuánto hay de promesa y de realidad en esos avances tecnológicos, intentamos ver en qué medida hablamos de innovación tecnológica o innovación social, si la clave está en lo tangible o lo intangible…

Y pusimos en valor la iniciativa de organizaciones que trabajan desde la economía alternativa y solidaria, desde el cooperativismo y la proximidad, por una nueva cultura de los cuidados y por la sostenibilidad de la vida.

Esquema en: Mis documentos/Cuestiones y políticas sociales.